martes, 2 de julio de 2013

Las emociones pueden dañar el organismo

El cuerpo y la mente no están desvinculados, explica Sergio López Ramos, profesor de psicología social teórica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala.
El catedrático y un grupo de colegas, se ha dedicado a estudiar  cómo el desequilibrio de las emociones puede repercutir en la fisiología y bioquímica del cuerpo, lo que puede afectar el desempeño o transformación de las personas.
Como resultado de sus investigaciones, no sólo lograron vincular los sentimientos con algunos órganos del cuerpo, sino que también aplican una terapia bioenergética, dieta y actividades para ayudar a lograr un equilibrio emocional.
El objetivo de este grupo de universitarios es conservar y recuperar los estados óptimos de bienestar físico que se ven afectados por las emociones, por eso insisten que se debe prestar atención a lo que sentimos y la forma directa en que impacta eso en distintos órganos del cuerpo.
“Encontrar esas manifestaciones, nos llevó a estudiar medicina, historia, antropología, bioenergética y otras áreas como la teoría de la complejidad, que pueden permitir articular el proceso corporal para analizar una emoción en relación con un órgano o un cuerpo”, explica en un comunicado de la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM.
El equipo de especialistas empezó a trabajar  en un caso específico para entender por qué una persona se deteriora física y emocionalmente cuando se rompe el equilibrio emocional.
“Una emoción puede ser dominante en el espacio corporal y desarrollarse como una patología”, señala López Ramos, quien añade que en un día se puede tener un poco de miedo, ansiedad, alegría, coraje o tristeza, pero si uno de estos sentimientos impera sobre los demás, el equilibrio se altera y puede ocasionar cefaleas o dolor de huesos, entre otras dolencias.
En investigación, encontraron que, por ejemplo, el miedo exacerbado puede generar temor, pánico y puede llegar a paralizar el desempeño diario de actividades de un individuo.
También, explica que hay un alto índice de personas que sufren gastritis por la ansiedad, lo que no debe confundirse con estrés. 
Si el odio, rencor o enojo contra una persona o un hecho dura meses, años o incluso décadas, puede derivar en artritis.
“El odio es una respuesta de defensa y ataque, pero si no se hace algo por superarlo, esa información permanece en el cuerpo. Nosotros sostenemos que tiene una ruta de viaje y lleva un mensaje de destrucción, se vuelve al interior del cuerpo y comienza la autodestrucción, por eso es una enfermedad autoinmune”, refiere.
Otro factor que se relaciona es la alimentación, específicamente los sabores, es así como “los individuos tristes prefieren lo picante; los miedosos lo salado y los alegres lo amargo”. 
Pero si un sabor domina sobre otros, causará efectos negativos en la salud de la persona. “La relación emoción-órgano-sabor, se cumple en todas las personas, sin importar la raza”, explica.
La terapia
Son 12 profesores universitarios, algunos con maestría, otros con doctorado o licenciatura, los que han efectuado terapias con niños que requieren educación especial, donde la participación de los padres es primordial.
Aplican una terapia bioenergética, una dieta especial y actividades para reconciliar, enfrentar o resolver sus problemas. 
El tratamiento puede ser individual o en grupo y también trabajan basados en la constelación familiar, que consiste en representar un hecho específico, donde cada integrante del grupo ayuda a sus compañeros al interpretar dentro de su constelación un rol específico, de padres, hijos o esposas. Así se pueden detectar fallas o desequilibrios que ayudan a romper cadenas de lealtades transgeneracionales.
La constelación, “cobra importancia ante la emergencia de nuevas problemáticas psicológicas, pues ya no funciona un solo modelo de trabajo terapéutico para enfrentar la compleja situación emocional de nuestros días. A las personas se les hacen observaciones, se les sugiere dónde está el problema y en ese sentido, se trabaja”.
El grupo de académicos, lo conforma además de Sergio López Ramos, Margarita Rivera Mendoza, quien trabaja en el tema de los adolescentes y ha publicado seis libros; Irma Herrera Obregón y Gerardo Abel Chaparro Aguilera, con el proceso órgano-emoción, con dos libros en su haber; Arcelia Solís Flores, con el tema de obesidad y un libro; Carolina Rosete Sánchez, educación especial y lo multidimensional, lleva 30 años de servicio social en la comunidad de Chalma, Estado de México, y Araceli Silverio Cortés, con el tema de los niños.
Jesús Lara Vargas, José René Alcaraz González, María Guadalupe Aguilera Castro, Marcos Olvera Nieto y Daniel Piña han publicado artículos sobre psicología, epistemología y reflexiones, así como cuatro libros colectivos.
Otro aspecto en el que el grupo labora es el seminario El cuerpo humano y sus vericuetos, que se imparte en la FES Iztacala a estudiantes y profesores. También se dan clases teóricas, asesorías, preparación y actualización en los seminarios de formación docente, con la línea de teoría de la complejidad y transdisciplinariedad, que es una tradición en el nuevo plan de estudios de la carrera de Psicología, dijo Sergio López Ramos.
Fuente:sumedico.com

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