De acuerdo con los especialistas en obstetricia y ginecología, la preeclampsia es una de las complicaciones más graves durante el embarazo, debido a que puede provocar partos prematuros, la disminución del crecimiento fetal o la muerte de la madre.
Entre sus principales síntomas se cuentan la presión arterial alta, la hinchazón en la cara, las piernas y las manos y el aumento repentino de peso, entre otros. También es factible que se registren intensos dolores de cabeza, mareos, molestias estomacales y visión borrosa.
"Cuando se detecta que hay un incremento de la presión arterial, sumado a la presencia de proteínas en la orina y a la hinchazón de los tobillos y otras extremidades, es posible determinar la aparición de la preeclampsia", puntualiza Alejando Hakim, médico especialista en ginecología y obstetricia e integrante del equipo de ginecología del Hospital General de Agudos José Ramos Mejía de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Y agrega: "Si el cuadro empeora entonces sobreviene la eclampsia, una complicación más peligrosa aún y que se determina a partir de signos y síntomas neurológicos previos, como el dolor de abdomen, la visión borrosa, las cefaleas y las convulsiones".
Esta instancia es fundamental para el tratamiento de la afección pues el médico podría prescribir medicamentos para reducirla o bien, si la gestación se encontrara muy avanzada, programar el adelantamiento del parto.
"Hoy en día -describe Ernesto Beruti, jefe del servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Austral (HUA)-, el tratamiento de la preeclampsia abarca el uso de medicamentos para bajar la presión arterial, tales como los betabloqueantes, labetalol, alfa metil dopa o, y, en ciertos casos, el sulfato de magnesio para prevenir las convulsiones que puede producir la preeclampsia
