Las enfermedades infecciosas, que pensamos habíamos
controlado, continúan siendo un desafío en consecuencia directa al uso y abuso de antibióticos
entre otros factores.
La campaña de la IDSA (Infectious Diseases Society of America) de lograr
el desarrollo de al menos 10 nuevos antimicrobianos en los próximos diez años, así como la
campaña actual de la OMS contra la resistencia antibiótica, es más que una alerta a la sociedad
médica y a la industria farmacéutica.
Particularmente destacamos la emergencia de microorganismos resistentes, multirresistentes
o panrresistentes en áreas cerradas como las Unidades de Cuidados Críticos, las Unidades de
Hemodiálisis de agudos, las Unidades Hematoncológicas, etc., donde el uso de antibióticos de
amplio espectro tiene un fuerte impacto sobre la flora de los pacientes asistidos. Es así que
estos patógenos son causales de infecciones asociadas a los cuidados de la salud, pero, en
muchos casos luego, han tenido una rápida propagación a nivel de la comunidad.
La resistencia antibiótica es la capacidad de un microorganismo para resistir los efectos
Klebsiella pneumoniae es uno de las enterobacterias que más frecuentemente se aísla como
responsable de infecciones nosocomiale a nivel mundial, se asiste a una
amplia y reciente diseminación de betalactamasas de espectro extendido (BLEEs), de diversos
sub–grupos de CTX–M las cuales además de generar resistencia frente a
oximinocefalosporinas, se acompañan de mecanismos de resistencia transferibles a quinolonas
y aminoglucósidos.
Por otra parte, otro aspecto preocupante es la producción de
carbapenemasas, en plásmidos, lo que ha derivado a la transmisión de los mismos a otras
enterobacterias y otros bacilos no fermentadores, además de la asociación de resistencia a
otros antimicrobianos. Precisamente lo que ha motivado esta revisión es el aislamiento
reciente de K. pneumoniae productora de KPC en una unidad de cuidados críticos de muchas sociedades en la actualidad.
Resistencia Bacteriana de Klebsiella pneumoniae
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Por Resultados en salud
El Hospital Rosales buscaria destruir fármacos vencidos
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Por Resultados en salud
Alrededor 60 diferentes medicamentos que se encuentran en los almacenes y bodegas internas del Hospital Nacional Rosales deben ser destruidos porque están vencidos, según denunció el secretario general del Sindicato de Médicos del Hospital Rosales (SIMEHR), Alcides Gómez.
Los fármacos llegaron al centro hospitalario entre octubre de 2010 y mayo de 2016, y caducaron entre noviembre de 2011 y enero de 2017, aunque hay dos sin registro de ingreso que vencieron en marzo de 2007 y marzo de 2008.
También hay medicamentos para tratar el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), como el Efavirenz, que previene que el VIH se multiplique en el cuerpo; y el Tenofovir, que además del VIH sirve también para tratar la hepatitis B crónica.
La mayoría de estas medicinas, no menos de 40, fue adquirida con fondos del Gobierno de El Salvador (GOES); algunas fueron donadas por instituciones del Fondo Solidario para la Salud (FOSALUD) o por transferencias hechas por la Organización Panamericana de la Salud (OPS); y muy pocas fueron adquiridas con fondos propios del Hospital Rosales.
A su juicio, se trata de mala administración, de la falta de un buen sistema digitalizado de manejo de inventarios, de compras y adquisiciones; y también de fallas en el sistema de distribución, porque las entregas están siendo tardías.
Según recordó, las autoridades sanitarias prometieron un sistema computarizado que fuera capaz de determinar casi de forma inmediata cuestiones como: qué es lo que un hospital tiene, qué es lo que le falta o qué es lo que tiene más de lo necesario, para de esa forma tener un panorama amplio que permitiera hacer transferencias interhospitalarias y solventar los reiterados problemas de desabastecimiento; sin embargo, considera que es evidente que el sistema actual no está funcionando de esta forma.
Por otra parte, hizo otro razonamiento: puede ser que lo que esté sucediendo es la tardanza en la entrega de las compras, por lo que los pacientes que están necesitando los fármacos se están viendo obligados a comprarlos y para cuando llegan a los hospitales ya no los necesitan, por lo que estos productos farmacéuticos van quedando en exceso.
La ministra de Salud, Ana Orellana Bendek, explicó la semana anterior que el Ministerio de Salud (MINSAL) está esperando para agosto próximo los últimos lotes de medicamentos que ha comprado; y, según Gómez, fueron comprados el año pasado.
El médico trajo a cuenta las acusaciones por parte del FMLN en contra de ARENA cuando asumió por primera vez las riendas de la república, sobre varias toneladas de medicamentos vencidos que encontraron enterrados. "Estas no son cosas nuevas, lo que no entendemos es cómo se dan de forma repetitiva. ¿Cómo es que no pueden hacer nada para evitar un problema como este?, si al final de cuentas quien pierde es la gente", expresó.
Sumado a lo anterior, el galeno anotó el gasto que implica la contratación del servicio de destrucción y disposición final de los fármacos, una responsabilidad por la que también hay problemas internos, porque hay una jefatura que no la quiere asumir.
