¿Está indicada la , N-butilhioscina (buscapina) en la fase aguda del dolor del cólico renoureteral?

A pesar de la amplia utilización de la N-butilhioscina (Buscapina ®) para calmar el dolor en los pacientes con cólico nefrítico, son muy pocos los ensayos clínicos realizados y éstos  muestran unos resultados muy inferiores de la n- butil respecto a los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), o a los opiáceos. Al ser un fármaco que no está exento de efectos secundarios, actualmente no se recomienda el empleo de n-butil para calmar el dolor de los pacientes con cólico nefrítico, ni administrado como tratamiento único, ni asociado a otros medicamentos.
De una revisión narrativa, realizada para responder esta misma pregunta, publicada en 2010, y que contó con una búsqueda documental amplia y sistematizada(1), se destaca que:
  • La n-butilhioscina (Buscapina), es un fármaco anticolinérgico indicado  desde hace años en el tratamiento de los espasmos del tracto gastrointestinal, genitourinario y de las vías biliares.
  • Durante décadas ha sido uno de los fármacos ampliamente utilizados para tratar el dolor del cólico nefrítico, solo, o asociado a metamizol.
  • Se identificaron seis artículos, todos ellos ensayos clínicos aleatorizados, la mayoría con muestras pequeñas y con algunas limitaciones metodológicas, incluso algunos presentaban carencias en la publicación de los datos o en la descripción de la metodología. Sólo en dos de los estudios encontrados se evaluó la eficacia del n- butil solo, frente a otros tratamientos. En el resto de publicaciones se empleó la ln- butil asociado a metamizol (Buscapina compositum®).
  • Todos los estudios se llevaron a cabo en servicios de urgencias hospitalarias y normalmente incluyeron a pacientes con dolor definido como intenso, o muy intenso.
  • En todos los casos la n- butilse administró por vía intramuscular o intravenosa y se evaluó su efectividad frente al dolor (intensidad y evolución) a lo largo de la primera hora de tratamiento (en ningún caso se hicieron mediciones más allá de la primera hora).
  • Existen evidencias escasas y, en muchos casos, de calidad deficiente, respecto a la utilidad del n- butil en el tratamiento del dolor en el cólico nefrítico. En general, los estudios indican que el n- butil no es más efectivo que los AINE, el metamizol, o los opiáceos,
  • En cuanto a los efectos secundarios, los estudios muestran resultados variables en relación al n- butil, aunque en todos los casos son de leve intensidad. Por otro lado, tanto el tipo de paciente como los tratamientos pautados son más frecuentes en el ámbito hospitalario.
  • No existían estudios que evaluaran el tratamiento por vía oral en pacientes con dolor leve o moderado o para controlar el dolor posteriormente a la primera hora de consulta. Esto podría dificultar la extrapolación de los resultados al ámbito de la atención primaria.
  • La revisión concluye que no parece razonable recomendar la utilización de n- butil  para el tratamiento del dolor en el cólico nefrítico, salvo en aquellos casos en que no sea posible administrar otros analgésicos mucho más efectivos (AINE u opiáceos) y, en caso de utilizarlo, se consideraría preferible asociado a metamizol.
La ficha técnica del producto(2) recoge como contraindicaciones:
  • Que no debe administrarse si el paciente presenta hipersensibilidad a n-butil o a cualquier componente de la formulación.
  • El glaucoma de ángulo estrecho o predisposición al mismo.
  • La uropatía obstructiva.
  • La obstrucción pilórica.
  • El íleo paralítico o atonía intestinal.
  • La miastenia gravis.
  • y señala como otras consideraciones de interés en relación a la seguridad del fármaco, que la  n- butil:
    • debe utilizarse con especial precaución en niños, ancianos, pacientes debilitados y con atonía muscular y pacientes con insuficiencia renal y hepática, por ser más sensibles a los efectos secundarios de los anticolinérgicos.
    • puede inhibir la secreción de las glándulas sudoríparas, por lo que se debe utilizar con precaución en pacientes febriles.
    • disminuye la motilidad esofágica y gástrica, por lo que debe tenerse especial cuidado en pacientes con úlcera gástrica, esofagitis de reflujo, colitis ulcerosa, o megacolon tóxico.
    • debe utilizarse también con precaución en pacientes con arritmias cardíacas, insuficiencia cardíaca, enfermedad coronaria, hipertiroidismo y en cirugía cardiaca, ya que la n- butil puede producir taquicardia.
    • como todos los anticolinérgicos, puede producir somnolencia, visión borrosa y sensación de mareo que pueden afectar a las actividades de la vida diaria del paciente.
    • presenta como otras reacciones adversas frecuentes la sequedad de boca, dificultad para tragar y estreñimiento.

      Referencias (3):

      1. Gispert Uriach B. ¿Es efectiva la hioscina para el tratamiento del cólico nefrítico?. AMF 2010;6(8):460-461. [Texto Completo] [Consulta: 04/08/2015]
      2. Ficha técnica AEMPS. Escopolamina B. Braun, inyectable. Junio 2015 [Texto Completo] [Consulta: 05/08/2015]
      3. Antonelli J, Maalouf N. Nephrolithiasis. Antispasmodic agents in people with acute renal colic. Best Practice BMJ. 2011. [Consultado en Bestpractice.bmj.com el 4 de agosto de 2015]

Algunos efectos adversos graves no se habrian notificado a la FDA dentro de los 15 días

Las empresas no le notifican a laAdministración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos(FDA por su sigla en inglés) uno de cada 10 efectos adversos graves e inesperados de sus fármacos dentro de los 15 días que determinan las normas federales que protegen la seguridad de los pacientes.
La industria farmacéutica es menos propensa a hacerlo si murió un paciente que cuando las complicaciones no son tan graves, según revela un análisis de 1,6 millones denotificaciones a la FDA entre el 2004 y el 2014.
"La notificación oportuna de los efectos adversos es clave para garantizar la seguridad de los pacientes", dijo la autoraprincipal, Pinar Karaca-Mandic, de la Facultad de Salud Públicade la University of Minnesota, en Minneapolis.
"Nuestro estudio es el primero en examinar empíricamente el retraso en la notificación", añadió.
Las normas de Estados Unidos prevén que cuando una empresa detecta complicaciones graves asociadas con la muerte de pacientes, internaciones, discapacidad, malformaciones congénitas o efectos adversos desconocidos, tiene que notificarlo a la FDA antes de lo que lo haría con complicaciones menores o incluidas en las etiquetas de los productos, según publica el equipo en JAMA Internal Medicine.
El equipo de Karaca-Mandic analizó cuántos días pasaban desde que las empresas recibían la denuncia de un efecto adverso grave, generalmente de parte de los médicos, hasta que lo notificaban a la FDA.
Detectó que las empresas omitieron notificar dentro de los 15 días 160.383 efectos adversos graves o el 10 por ciento delas denuncias recibidas, incluidos casi 40.500 reportes con muerte de pacientes.
El 91 por ciento de las complicaciones no fatales las notificaron dentro de los 15 días, comparado con el 88 por ciento de los casos que incluían la muerte de un paciente.
Para los autores, el estudio podría subestimar estas
demoras, por lo que alentar a los médicos a denunciar los efectos adversos directamente a la FDA en lugar de la industria eliminaría esas demoras.
Christopher Kelly, portavoz de la FDA, no hizo comentarios sobre el estudio porque no había tenido tiempo para revisarlo.
Mientras que estas demoras en las notificaciones no sorprenden, la mirada puesta en el límite de 15 días no tiene encuenta el proceso de trabajo intensivo que le demanda a laindustria verificar un efecto adverso antes de notificarlo a laFDA, según señaló Kenneth Getz, del Centro para el Estudio delDesarrollo Farmacológico de la Facultad de Medicina de la TuftsUniversity.
Opinó que la velocidad no debe ir por delante de laprecisión.
La FDA puede suspender la venta de un producto o retirarle la autorización por falta de seguridad, una herramienta que también se aplica cuando las empresas no notifican efectos adversos graves de manera oportuna, comenta en un editorial la doctora Rita Redberg, editora de JAMA Internal Medicine.
Los médicos también tienen que informarle a sus pacientes los efectos adversos conocidos de un fármaco, un paso que a menudo se pasa por alto cuando convocan participantes de ensayos clínicos, como lo revela otro estudio publicado en la misma revista.
Un tercio de los medicamentos que aprueba la FDA incluyen la advertencia de etiqueta negra, lo que significa que el producto tiene efectos adversos que pueden causar la muerte, una enfermedad grave o discapacidad.
Los autores revisaron 57 protocolos de ensayos clínicos de fármacos con etiqueta negra de un hospital y hallaron que en 36 casos (el 63 por ciento de los ensayos), los consentimientos informados de los participantes no incluían esa advertencia.
"El consentimiento informado tiene la función de comunicarlos riesgos para las personas", dijo el autor principal, doctor Steven Belknap, de la Escuela Feinberg de Medicina de la Northwestern University.
"Esperamos que nuestros resultados provoquen una respuesta nacional rápida e integral para conocer el alcance del problema y corregir los errores en los consentimientos informados",agregó Belknap.