Cuatro Recomendaciones para el uso responsable de los antibióticos

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la eficacia de los antibióticos se ha reducido y esta resistencia representa “un inmenso peligro para la salud mundial”. Y uno de los motivos de este crecimiento es la desinformación de la población. Así lo reveló una encuesta llevada a cabo por la misma institución a 10.000 personas.
A continuación, cuatro recomendaciones para el buen uso de los antibióticos.
1. Solo con receta 
Según Ana Paula Assef, del Laboratorio de Investigación del Hospital La infección del Instituto Oswaldo Cruz (Brasil), los antibióticos sóoo deben usarse para tratar infecciones bacterianas y con prescripción médica. Como su eficacia está relacionada con el agente causante de la infección, no todos sirven para la mismas infecciones.
2. Las bacterias se modifican
La resistencia a los antibióticos se produce cuando ciertas bacterias modifican sus respuestas al utilizar cierto medicamento. Estas bacterias son resistentes, no los seres humanos. Con el uso inadecuado de antibióticos, las bacterias "sensibles" son eliminadas y la "resistencia" se mantienen y se multiplican.
3. El tratamiento debe ser supervisado
Con el agotamiento de las acciones terapéuticas, las infecciones tratadas fácilmente hoy puede en el futuro causar mayor daño al cuerpo. Quién utiliza una prescripción inadecuada de antibióticos en diferentes dosis, se pone en riesgo debido a que estas acciones pueden agravar la infección y la creación de bacterias resistentes.
4. Afecta a todos
La resistencia a los antibióticos puede afectar a personas de cualquier edad, en cualquier parte del mundo. Por ello, la OMS promueve el uso de consciente de antibióticos por parte de la población, los profesionales de la salud y los responsables políticos.

Antibióticos muy usados podrían aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos, según investigación.

Una clase de antibióticos que se usan mucho se asocia con un aumento pequeño, aunque medible, del riesgo de muerte súbita cardiaca, según unos investigadores.

Estos antibióticos (los macrólidos) se usan para tratar infecciones como la neumonía, la bronquitis y algunas enfermedades de transmisión sexual.
En el nuevo informe, los investigadores analizaron 33 estudios que fueron realizados entre 1966 y 2015, y que incluyeron un total de más de 20 millones de pacientes. Los estudios compararon a los pacientes que tomaron los macrólidos, otro tipo de antibióticos o ningún antibiótico.
Los macrólidos incluyen los siguientes antibióticos: la eritromicina, la azitromicina (Zithromax), la claritromicina (Biaxin) y la quinolona.
Los resultados revelaron una asociación pequeña, aunque estadísticamente significativa, entre tomar macrólidos y un aumento del riesgo de muerte súbita cardiaca. Pero la revisión no demostró una relación causal entre estos medicamentos y la muerte súbita cardiaca.
El estudio aparece en la edición del 9 de noviembre de la revista Journal of the American College of Cardiology.
"El riesgo absoluto de muerte súbita cardiaca y de muerte cardiaca es pequeño, de modo que esto probablemente debería tener un efecto limitado en la práctica de emisión de recetas ", dijo en un comunicado de prensa de la revista la Dra. Dr. Su-Hua Wu, del departamento de cardiología del Primer Hospital Afiliado de la Universidad de Sun Yat-Sen, en Guangzhou, China.
"Pero dado que los macrólidos son uno de los grupos de antibióticos que más habitualmente se usan y se recetan cada año a millones de pacientes, la cifra total de muertes súbitas cardiacas o taquiarritmias ventriculares y de muertes cardiacas quizá no sea insignificante", añadió Wu.
Un promedio de 80 casos de latido cardiaco acelerado que pueden resultar en una muerte súbita cardiaca (o "taquiarritmias ventriculares ") se produjeron por cada un millón de tratamientos en los pacientes que no tomaban macrólidos, hallaron los investigadores.