Tratamientos con antibióticos deberian administrarse de forma aún más individualizada.

El descubrimiento y desarrollo de los antibióticos constituye uno de los avances más importantes alcanzados en la Medicina. No en vano, son los fármacos encargados de eliminar las bacterias y, por tanto, de curar algunas de las enfermedades infecciosas más mortales de la Historia.
 El problema es que cuando estos antibióticos son utilizados de manera abusiva o errónea –por ejemplo, para tratar enfermedades que, como la gripe, son causadas por un virus y no por una bacteria–, pierden su eficacia. Y es que en estos casos, las bacterias acaban mutando y adquiriendo ‘resistencia’ a estos fármacos, que dejan de ser útiles.
 De hecho, la resistencia a los antibióticos es la primera causa de muerte en los hospitales y, como alerta la Organización Mundial de la Salud (OMS), supone ya una de las principales amenazas para la salud pública en todo el mundo. Y a todo esto se aúna, según muestra un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Groninga (Países Bajos), que la resistencia bacteriana a los antibióticos es un proceso incluso más complejo del que hasta ahora se creía.
Concretamente, el estudio, publicado en la revista «PLOS Biology», muestra que incluso las bacterias sensibles –o lo que es lo mismo, que no han desarrollado resistencia– a un antibiótico pueden sobrevivir al tratamiento si tienen por vecinas a otras especies bacterianas que son resistentes y que, cual artificieros, ‘desactivan’ los antibióticos. Un fenómeno que compromete aún más, si cabe, la eficacia de los tratamientos antimicrobianos.

Bacterias ‘artificieras’

Los resultados del estudio se recogen en un vídeo en el que se resume el experimento principal llevado a cabo por los investigadores. En el mismo, se ve un estafilococo (en color verde) con un gen resistente al antibiótico ‘cloranfenicol’ y una bacteria de la especie ‘Streptococcus pneumoniae’ (en color negro) que, por el contrario, es sensible al tratamiento. Ambas bacterias se encuentran en una placa de laboratorio ‘bañada’ en cloranfenicol, y como cabría esperar, los estafilococos, dado que son inmunes al antibiótico, comienzan a reproducirse de manera incontrolada. Hasta ahora, todo normal. Sin embargo, y transcurrido un tiempo desde que los estafilococos se hayan desmadrado, los estreptococos, que supuestamente deberían haber muerto por su exposición al antibiótico, también se reproducen de forma descontrolada –hasta el punto de que llegan a superar en número a sus compañeros de placa.
Y esto, ¿cómo se explica? Pues según indica Robin Sorg, director de la investigación, «las bacterias resistentes cogen el cloranfenicol y lo desactivan. Así, y llegado el momento, la concentración del antibiótico en el medio de cultivo disminuye por debajo de un nivel crítico y las bacterias no resistentes comienzan a crecer. Ya habíamos visto algo similar. Por ejemplo, las bacterias resistentes a la penicilina pueden secretar la enzima beta-lactamasa y descomponer el antibiótico. Pero en nuestro caso, el antibiótico es desactivado dentro de las propias células resistentes».
Y este fenómeno, ¿es una mera curiosidad propia de los experimentos de laboratorio o, por el contrario, también se produce en los seres vivos? Pues para averiguarlo, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– con neumonía por infección por ‘S. pneumoniae’. Y los resultados fueron aún más preocupantes.
Como explica Robin Sorg, «en el estudio con ratones observamos que la bacteria ‘S. pneumoniae’ sensible sobrevivía al tratamiento con cloranfenicol cuando el animal era co-infectado con una bacteria resistente. Además, los resultados excluyeron la posibilidad de que se hubiera transferido el gen de la resistencia entre ambas especies bacterianas».

Mayor mesura

El resultado más alarmante del estudio es que las bacterias sensibles, si bien es cierto que frenaron su crecimiento, no murieron con su exposición al antibiótico. Un aspecto que no implica necesariamente que ‘al no morir se hagan más fuertes’, pero sí les concede tiempo para adquirir genes de resistencia.
En definitiva, el nuevo estudio llama la atención sobre la necesidad de que los tratamientos antibióticos se utilicen incluso con más precaución de la contemplada hasta el momento.
Como concluye el director de la investigación, «sabemos que tenemos que emplear estos fármacos con moderación, pero quizás debamos ser aún más cuidadosos de los que creíamos. La solución podría ser el empleo de una medicina más personalizada, en la que se analicen los microorganismos no patogénicos presentes en un paciente en búsqueda de genes de resistencia. Y es que esto incrementaría el riesgo de una transferencia a las bacterias patógenas».

Desarrollan una app que facilita el tratamiento a pacientes con ataques de corazón

La empresa catalana Galgo Medical ha desarrollado una aplicación que facilita el tratamiento de los pacientes en caso de ataques de corazón.
Este nuevo software, permite a los especialistas poder comprender rápidamente qué cicatrices se han generado en el paciente y mejorar el proceso de ablación con catéter, lo que hace que el corazón recupere la sincronía en el latido.
Hasta ahora ya hemos aplicado el software con éxito en 350 pacientes y tenemos una decena de hospitales de todo el mundo interesados en adquirirlo”, afirma el director general y cofundador de Galgo Medical, Antoni Riu. Por el momento, la empresa ya ha cerrado recientemente acuerdos con hospitales de Estados Unidos, Brasil y Alemania para evaluar la nueva tecnología.
La compañía está también en conversaciones con grandes fabricantes de productos médicos, como catéteres, para que puedan comercializar su software.
Creada hace tres años como ‘spin-off’ de la Universidad Pompeu Fabra y del Hospital Clínico de Barcelona, la empresa tiene un equipo de 15 personas y ha facturado 550.000 euros en el último año.
1 de cada 5 muertes en la UE se debe a un infarto de corazón o derrame cerebral
Alrededor de 644.000 personas murieron en 2013 en la Unión Europea a causa de un ataque al corazón, según datos de la oficina comunitaria de estadística Eurostat publicados el pasado mes de mayo.
España, en 2013, (último año del que se disponen de datos disponibles), con el 8,6% de muertes por ataques al corazón, es el sexto país de la UE con la menor tasa, solamente por detrás de Francia (6%), Portugal (6,5%).
Si se comparan los datos con las tasas del 2000, el número de muertes por ataque al corazón entre el año 2000 y el 2013 cayó desde el 10,9% al 8,6%, es decir 2,3 puntos porcentuales frente a la caída media del 3,7% en el conjunto de la Unión Europea.

FDA aprueba Xultophy para mejorar el control de la diabetes 2

Novo Nordisk ha anunciado que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) ha aprobado ‘Xultophy’ 100/3.6 como tratamiento, junto con dieta y ejercicio, para mejorar el control glucémico en adultos con diabetes tipo 2, los cuales no han logrado un control adecuado con insulina basal o arGLP-1.
‘Xultophy’ 100/3.6, nombre comercial aprobado en Estados Unidos para ‘IDegLira’, se administra una vez al día en una única inyección que combina insulina degludec (‘Tresiba’), de acción larga, y liraglutida (‘Victoza’), un análogo de GLP-1.
Estamos muy satisfechos con esta aprobación y esperamos que ‘Xultophy’ 100/3.6 esté disponible en EE.UU. durante el primer semestre del año que viene”, afirma Mads Krogsgaard Thomsen, vicepresidente ejecutivo y director médico de Novo Nordisk. “Creemos que este tratamiento ofrece beneficios significativos y es una importante y conveniente opción de tratamiento, especialmente para las personas que no logran un control glucémico suficiente con la insulina basal”, añade.
La aprobación sigue la recomendación del Comité Asesor de Medicamentos Endocrinológicos y Metabólicos de la FDA (EMDAC, por sus siglas en inglés), el cual, con 16 votos a favor y ninguno en contra aprobó para el tratamiento de adultos con diabetes tipo 2 en su reunión del 24 de mayo de este año.
La diabetes tipo 2 es cuando el cuerpo produce insulina pero no la suficiente o no puede aprovecharla adecuadamente. Su tasa de prevalencia es mayor que la diabetes tipo 1, ya que llega a representar el 90% de los casos. En el mundo se calcula que la diabetes tipo 2 llega a afectar a un 9% de la población. En España, más de 5,3 millones de personas la padecen, aunque el 43% de los afectados desconoce su situación. Afecta a cerca del 14% de la población adulta, un porcentaje que crece hasta el 30% en el caso de las personas mayores de 70 años.