Vioxx fue presentado como un tratamiento para la artritis reumatoide antes de que fuese aprobado oficialmente.
El fármaco fue retirado del mercado en 2004, cuando se descubrió que aumentaba el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Merck ya había accedido a pagar casi US$5 millones por daños y perjuicios a los pacientes o sus familiares sobrevivientes.
