Cada vez más entidades ponen el foco en los problemas que pueden generar algunos fármacos a la hora de manejar “Algunos fármacos afectan de manera importante la capacidad de conducción”, dice el farmacéutico Marcelo Farri.
Hasta hace un tiempo, la incidencia de los medicamentos en los accidentes viales era poco tenida en cuenta, tanto entre autoridades como por los conductores. Pero luego de varias experiencias internacionales, está demostrado que el consumo de algunos fármacos influyen en las facultades de las personas a la hora de manejar. Por esto, farmacéuticos recuerdan la necesidad de generar conciencia sobre este problema. El año pasado, en Capital Federal, una experiencia piloto dejó como saldo una mayor visibilidad del problema. En los primeros meses de controles, hubo un 4 por ciento promedio de casos positivos.
“En nuestro país, uno de cada seis conductores consume algún tipo de medicación para el sistema nervioso, afectando de manera importante la capacidad de conducción y el riesgo de siniestros viales”, advierte Marcelo Farri, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba. En una columna de opinión publicada esta semana, Farri recuerda que “la capacidad de conducción se ve disminuida por los efectos indeseables de los medicamentos, como por ejemplo: los antihistamínicos, antigripales o antitusivos, teniendo en cuenta que la intensidad con la cual afecta a los conductores no siempre es igual”.
En la Argentina, la situación legal de los controles viales de drogas y medicamentos está contenida por la Ley Nacional de Tránsito (N° 24.449) desde 1994. Originalmente, la norma en su artículo 48 ya prohibía conducir “habiendo consumido estupefacientes o medicamentos que disminuyan la aptitud para conducir”. Este artículo fue sustituido por el artículo 17 de la ley 24.778 (1997) que determinó: “queda prohibido conducir con impedimentos físicos o psíquicos, sin la licencia especial correspondiente, habiendo consumido estupefacientes o medicamentos que disminuyan la aptitud para conducir”.
La primera experiencia de control de drogas y medicamentos se realizó en Capital Federal, con resultados dispares. Según el informe “Drogas y seguridad vial: la experiencia del control de estupefacientes en conductores en la Ciudad de Buenos Aires”, cuenta la experiencia de la Ciudad como “un caso posible de ser replicado a la hora de gerenciar en políticas y normas públicas los factores de riesgo asociados a la seguridad vial”.
Puede afirmarse que en los primeros 100 días de control de estupefacientes se detectaron 5,2 veces más conductores bajo los efectos de drogas que alcoholizados”, descata el informe, que contó con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
En la segunda etapa de las pruebas, los casos positivos fueron “decayendo fuertemente”, y actualmente son de aproximadamente el 2 por ciento, aunque las autoridades advierten que el universo “aún es pequeño como para generar conclusiones”.
Sobre los efectos que los medicamentos generan, Farri subrayó que “los psicofármacos, si bien son medicamentos recetados, son los que provocan efectos perjudiciales para los conductores si tenemos en cuenta que los estimulantes actúan sobre el sistema nervioso central. Los tranquilizantes actúan como depresores modificando el sueño, disminuyen los niveles de alerta y de reacción. Por otro lado, los sedantes son calmantes y reducen la ansiedad”.
Por esto, los farmacéuticos reconocen que la prevención es la mejor forma de evitar siniestros viales relacionados con medicamentos. “Es fundamental que todo paciente que comienza un tratamiento para una determinada patología sepa que los fármacos pueden alterar su capacidad de conducir y debe evaluar al sentarse al volante cómo reacciona ante la medicación, cómo afecta sus reflejos, si le produce somnolencia excesiva o altera su capacidad de concentración”, remarcó Farri.
En el mundo, cada vez más países controlan el uso de medicamentos para los conductores, junto con otras medidas relacionadas a la prevención de accidentes. En este sentido, en España la Asociación Profesional de Mandos y Directivos de Policía Local (Apropol) propuso esta semana que se incluyan en las cajas de los medicamentos “una serie de símbolos para alertar al consumidor del riesgo que corre si los toma y conduce, ya que pueden producir somnolencia”.
Esta organización ha hecho la propuesta a la ministra de Sanidad Ana Mato, y a la directora general de Tráfico de ese país, María Seguí Gómez, según se informó en un comunicado. Los policías proponen tres imágenes que sirvan de recordatorio a los conductores para que tengan cuidado y no conduzcan sin haber leído el prospecto del medicamento o sin el consejo de un médico. Estas imágenes, según los policías, deberían ser bien visibles en la propia caja, ya que los prospectos de estos productos recogen cantidad de información, con letra minúscula, que hacen poco atractiva su lectura para su consumidor.
Los policías recuerdan que el manual de prevención de accidentes de tráfico en el ámbito laboral del Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial señala que “un 17 por ciento de los conductores son consumidores habituales de medicamentos de manera crónica, y de éstos el 61 por ciento toma dos o más medicamentos”.
También hacen alusión a un trabajo desarrollado por el Instituto Nacional de Toxicología en 1992 con conductores implicados en accidentes de tráfico: las sustancias que más se detectaron fueron las benziodiacepinas y los antidepresivos, algunos de los cuales causan somnolencia.
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