El número de personas con daño renal que requieren una terapia sustitutiva crece todos los años, pero pocos son los que tienen la oportunidad de recibir un nuevo riñón y abandonar la máquina a la que se conectan todas las semanas.
En el país, en 26 años, solamente 624 personas han sido trasplantadas, la mayoría en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS).
En la red de establecimientos públicos, la cantidad es mínima, en concreto 35, de los cuales 33 se realizaron en el hospital Bloom y dos en el Rosales, este es el único centro especializado en la atención de adultos.
Para 2010, en el sistema de salud habían 3 mil 643 pacientes con insuficiencia renal crónica en terapia sustitutiva, diálisis o hemodiálisis.
Se trata de un tratamiento que sustituye parte de la función de los riñones, a través de una máquina les limpian los tóxicos del cuerpo.
En ese mismo año, a la red, tanto pública como del ISSS, ingresaron 1,637 personas para someterse a estos tratamientos.
De acuerdo con Zulma Trujillo, presidenta de la Asociación de Nefrología e Hipertensión Arterial de El Salvador, solo el 12 por ciento de las personas en terapia de reemplazo renal es trasplantada.
La especialista considera que en este punto, el país está mal, que hemos tenido un pobre crecimiento de trasplantes de riñón y esto hace que se incremente el número de personas en diálisis o hemodiálisis.
El nefrólogo Carlos Henríquez dijo que "tenemos colapsado los hospitales y las principales unidades de diálisis por el simple y sencillo hecho de que no se trasplanta".
El Seguro Social es el único que tiene una programa establecido de implantes de riñón.
En el Bloom, las cirugías de este tipo se iniciaron en 2000, pero ha tenido altos y bajos; anualmente de tres a cuatro niños son operados.
En el Rosales, en 2011, por primera vez se realizaron dos trasplantes; la esperanza era que se les otorgará un presupuesto para este campo, pero no ha sido posible, expresó de Trujillo.
Henríquez opina que el país está estancado en el tema del trasplante no solo de riñón sino del resto de órganos.
"Este paciente (con daño renal) sino se trasplanta no trabaja y carga el sistema de salud, entonces el trasplante es la válvula de escape principal para que el paciente con insuficiencia renal en estadio cinco abandone una máquina ya sea de diálisis o hemodiálisis", dijo Henríquez.
En el Rosales hay más de 700 pacientes en tratamiento sustitutivo, en el Bloom 67 niños.
Mañana es el día Mundial del Riñón, el lema es dona riñones para dar vida, el énfasis está puesto en fomentar el trasplante como la mejor opción para las personas con daño renal terminal.
La presidenta de la asociación de Nefrología manifestó que es necesario fortalecer el trasplante en las instituciones, que en el Rosales no se puede hablar de aumentar las donaciones porque no tienen ni presupuesto para hacer las cirugías.
Agregó que ellos han hecho propuestas concretas a las autoridades, pero no han tenido eco en ninguno de los últimos gobiernos.
¿Cómo es que el hospital que más capta pacientes a nivel nacional no tiene un programa de trasplante?, se pregunta la nefróloga.
"Esto es un cuello de botella, los pacientes que entran a diálisis, hemodiálisis no tiene otra salida más que esas terapias", expresó la especialista.
Debido a la cantidad de enfermos renales y para poder darles cobertura, una buena parte recibe terapias inapropiadas, es decir, menos tiempo de lo indicado, esto a la larga va afectando su calidad de vida.
De acuerdo con el informe de labores del Ministerio de Salud 2011, la enfermedad representa la quinta causa de muerte a nivel nacional en mayores de 18 años, la segunda en el sexo masculino y la primera causa de mortalidad hospitalaria.
La insuficiencia renal a nivel mundial se da más en pacientes que no se controlan la hipertensión y la diabetes, pero en los últimos años en mesoamérica se registra una alta prevalencia en hombres agricultores menores de 60 años expuestos a productos agroquímicos.
El nefrólogo Carlos Henríquez añadió que en otros países el impacto de la patología se ve menos porque implantan riñones, entonces no se saturan los hospitales.
El especialista opina que "la hipertensión, la diabetes y la obesidad nos va a pasar factura dentro de unos años y vamos a tener más pacientes en insuficiencia renal".
Henríquez considera que el gremio médico está preparado para impulsar las operaciones, pero las condiciones no están dadas en la red pública.
"Ya vimos, el Rosales intentó hacerlo, pero por las razones que ellos sabrán no continuaron, el Bloom con tanta calamidad que nos toca pasar, de alguna manera estamos tratando de arrancar el año ya con unos pacientes que tenemos listos", acotó.
Desde hace años, los ojos de médicos particulares se centraron en el Bajo Lempa a raíz de la preocupación de los pobladores por el elevado número de personas con daño en los riñones y los que fallecían.
En 2009, personal del Minsal, apoyado por la OPS, también se enfocó en la zona y detectó una prevalencia de la enfermedad renal crónica del 18 por ciento; en los hombres es de 25.7 por ciento y en las mujeres casi doce.
Un estudio similar se realizó en 2010 en las comunidades Las Brisas I, II y III en San Miguel y el año pasado en Guayapa Abajo de Jujutla, Ahuachapán.
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