69 millones de personas padecen de artritis reumatoide


La artritis reumatoide (AR) se manifiesta normalmente entre los 35 y 60 años de edad y ocurre de dos a tres veces más en las mujeres que en los hombres. 
Se considera una enfermedad catastrófica por el impacto económico que genera ya que el 50% de los pacientes dejan de trabajar a los 10 años de diagnosticada la enfermedad en promedio y se ha descrito que también en los dos primeros años, un 30% de ellos padecen de erosiones óseas y a los cuatro años ese porcentaje aumenta a 70%, inhabilitando a las personas en una época altamente productiva de su vida.
Tomando en cuenta esas cifras tan poco alentadoras para una enfermedad que aún no tiene cura y con el fin de mejorar la calidad de vida del paciente es que el Dr. Frank Behrens, actual director del Centro de Innovación de Diagnóstico y Tratamiento de Reumatología del Hospital Goethe de Alemania, expuso recientemente a médicos reumatólogos de Guatemala, Honduras y Costa Rica su experiencia en el uso de la guía EULAR ("The European League Against Rheumatism"), que resume con 15 recomendaciones cuál es la forma más novedosa para abordar al paciente con AR.
Estas recomendaciones se crearon con el fin de estandarizar el manejo de la AR porque no existe una regla internacional clara y consensuada entre los reumatólogos, quienes en la mayoría de los casos usan distintas formas para tratar a los pacientes y se resumen en que si el paciente no tiene contraindicaciones primero se le debe dar un tratamiento con fármacos antireumáticos modificadores de la enfermedad (Farmes) y si a los seis meses éste no funciona sólo o combinado con esteroides se le debe empezar a administrar medicamentos biológicos, los cuales se han convertido en nuevas terapias para controlar el dolor y la inflamación de forma rápida y potente.
La AR no solo afecta a las personas de edad avanzada. Puede ocurrir a cualquier edad y se ha encontrado que las personas con AR pueden tener más cantidad de una proteína llamada factor de necrosis tumoral (TNF). A pesar de que la TNF es producida naturalmente por el sistema inmunológico, un mayor nivel puede tener un papel importante en la inflamación que provoca la enfermedad. La AR es una enfermedad progresiva que se agrava con el tiempo y puede conducir a daños permanentes en el cartílago y los huesos en las articulaciones.
De allí la importancia de la detección temprana y el tratamiento con medicamentos que traten los síntomas y la enfermedad.
Beneficios de los medicamentos biológicos
Una vez que el paciente recibe el diagnóstico es fundamental que inicie de inmediato tratamiento. Los métodos de tratamiento, incluyendo fármacos y modificaciones al estilo de vida, se centran en aliviar el dolor, bajar la inflamación, detener o retrasar el daño articular y mejorar su estado de salud en general.
Enbrel de Pfizer es uno de esos medicamentos que está indicado para reducir los signos y síntomas, evitar que el daño articular empeore y mejorar la función física de pacientes con AR de moderada a grave, ya que el verdadero impacto de la enfermedad radica en la discapacidad que puede llegar a padecer la persona, que en la mayoría de los casos se encuentra en la etapa productiva de su vida.
Estudios de Pfizer concluyeron que la mayoría de los pacientes que toman este medicamento se benefician antes de tres meses