El placer de amar no está exento de enfrentar situaciones que ponen en riesgo la salud de la pareja. Una vida sexual activa implica también grandes responsabilidades.
Así como las infecciones y hongos genitales deben ser tratados en pareja, hay pequeños detalles que nunca deben pasar inadvertidos durante la intimidad.
Las bacterias también recorren las zonas genitales durante el coito. Por ello, es importante el aseo personal antes y después del encuentro.
La ginecóloga-mastóloga del Centro Internacional del Cáncer, Dra. Ana Portillo, enfatiza que la manera más segura de evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual es abstenerse del contacto o tener una relación estable con una sola pareja.
Las personas con múltiples parejas son más propensas a padecer estas enfermedades. Corren más riesgos.
Algunos de estos padecimientos son la infección por clamidia, la tricomoniasis, el herpes genital, la sífilis, la gonorrea y el virus del papiloma humano genital, entre otros.
Al igual que el cáncer de cerviz o cuello uterino, muchas de las enfermedades de transmisión sexual son silenciosas. Y los pacientes las identifican cuando el daño ya es severo. Por ello, es importantísimo el examen periódico con un ginecólogo.
Así como la citología permite prevenir el cáncer, los chequeos anuales son cruciales para mantener la salud sexual en mujeres y hombres. Estos deben iniciar, seis meses después de la primera relación.
