Un nuevo estudio efectuado en Estados Unidos confirma que el riesgo de
desarrollar gota comienza a crecer con apenas algunos kilos de más y que cada
vez más estadounidenses están padeciendo la enfermedad.
La gota es una forma muy dolorosa de la artritis que causa inflamación,
enrojecimiento y fiebre en las articulaciones; suele afectar el dedo gordo, los
pies, los tobillos, las rodillas, las manos y las muñecas.
El nuevo estudio, publicado en la revista Arthritis Care & Research,
incluyó una muestra poblacional variada de Estados Unidos.
"La gota no es un trastorno masculino únicamente. Tampoco lo padecen
sólo los blancos", dijo el autor principal, doctor Allan C. Gelber, de la
Facultad de Medicina de la Johns Hopkins University, en Baltimore.
Según los resultados de una encuesta nacional de salud, el equipo de Gelber
halló que entre 1988 y 1994 el 2,6 por ciento de los estadounidenses tenía
gota, es decir 4,7 millones de adultos. En el período 2007-2010, la cifra fue
de casi el 3,8 por ciento u 8,1 millones de adultos.
Pero independientemente del período analizado, los obesos eran la población
más afectada.
En el último período, casi el 5,5 por ciento de los obesos y el 7 por
ciento de los obesos mórbidos tenían gota, comparado con el 1,6 por ciento de
la población con peso normal y el 3,4 por ciento de aquellos con sobrepeso.
"El aumento del riesgo de padecer gota se aplica también a la población
con sobrepeso. No existe un umbral de riesgo a partir sólo de la
obesidad", dijo Gelber.
Las mujeres eran menos propensas que los hombres a padecer gota en ambos
períodos comparados, pero los kilos extra estaban asociados con un mismo nivel
de riesgo.
El peso influía por igual en los afroamericanos, los estadounidenses de
origen mexicano y los blancos. No hubo demasiada información para clasificar a
otros grupos étnicos.
En cuanto a por qué el peso influye en el riesgo de desarrollar gota, hay
varios motivos, pero con muchas dudas.
La enfermedad aparece cuando se acumulan cristales de ácido úrico en las
articulaciones. El cuerpo produce ácido úrico cuando metaboliza las purinas,
que son sustancias naturales del organismo y ciertos alimentos, como la carne
de vísceras, las anchoas, los hongos y algunos pescados, como el arenque y la
caballa.
La obesidad, la hipertensión, la diabetes y la enfermedad renal aumentan la
producción de ácido úrico en el organismo, que a la vez lo elimina más
lentamente.
Pero, según los nuevos resultados, el ácido úrico y otras enfermedades no
explicarían por qué el sobrepeso eleva el riesgo de desarrollar gota (a los más
de 28.000 participantes se los había examinado físicamente y se les habían
realizado análisis de sangre y determinaciones de ácido úrico).
Para Gelber, la población debería saber que "incluso pequeñas
variaciones del peso corporal están asociadas con un aumento leve del riesgo de
desarrollar gota", un trastorno que se diagnostica a través de los
síntomas, los niveles de ácido úrico y la presencia de cristales en el líquido
articular.
FUENTE: Arthritis Care & Research
