Una investigación en una de las cadenas de hospitales más grandes de
Estados Unidos ha arrojado nueva luz sobre las preocupaciones que ocasiona un
tratamiento innecesario de la angina de pecho.
Muchos médicos destapan
arterias para disminuir el dolor, con lo que proporcionan un alivio rápido,
pero algunos estudios muestran que los fármacos son una alternativa más segura
y barata para pacientes cuyos problemas cardiacos no amenazan su vida.
Esa investigación ha
cambiado la forma de pensar sobre la conveniencia de practicar rutinariamente
el procedimiento de abrir las arterias llamado angioplastia. Pero los expertos
dicen que el costo y la incertidumbre sobre los riesgos a pacientes
determinados son algunos de los motivos por los que los médicos se han
resistido a cambiar de práctica.
HCA Holdings Inc., una
cadena de hospitales con sede en Nashville, dijo el lunes que los
investigadores desean informaciones sobre los procedimientos cardíacos practicados
en algunos de sus 163 hospitales. Un artículo en el New York Times insinúa que
algunos pacientes recibieron angioplastias y stents (endoprótesis)
innecesarios.
Todos los años se
practican unas 700 mil angioplastias y casi la mitad son electivas, efectuadas
en pacientes con un dolor de pecho estable. Las evidencias sugieren que las
cifras no han bajado notablemente desde que un importante estudio en el 2007
indicó que el tratamiento con fármacos era igualmente efectivo para prevenir
ataques cardíacos y muertes relacionadas.
Una angioplastia puede
costar 20 mil dólares y suele incluir la inserción de una endoprótesis para
mantener las arterias abiertas. A menudo requiere que el paciente permanezca
una noche en el hospital. El tratamiento con fármacos puede tardar algunos
meses en aliviar el dolor y suele requerir varias medicinas, incluso aspirinas
y estatinas, pero la mayoría tienen versiones genéricas que cuestan cientos de
dólares por año y no miles.
Los pacientes a menudo
prefieren la solución más rápida, y el cardiólogo Harlan Krumholz, de la
Universidad de Yale, dice que muchos enfermos creen erróneamente que las
angioplastias electivas serán más efectivas para salvarles la vida.
Los médicos pueden
disentir con los estudios y recomendar angioplastias, pero están obligados
"a explicar a los pacientes que su opinión disiente con las
evidencias", aclaró Krumholz.