Estigmas, deficiencias de tratamiento y diagnósticos tardíos son parte del día a día de los pacientes con Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que hoy conmemora su Día Internacional, enmarcado en un aumento significativo de casos en muchos países del mundo y la necesidad de mayor investigación para definir una pronta salida médica.
Uno de ellos es la realización de exámenes tempranos para detectar el avance de la enfermedad.
Algunas de las soluciones apuntan a la necesidad de acudir a revisiones geriátricas de manera periódica y conocer los antecedentes familiares que determinan la susceptibilidad de padecer este mal, según especialistas.
En este sentido la memoria a corto plazo es la más deteriorada y conlleva una significativa deficiencia para evocar personas o situaciones. Además, es crucial la participación de otras ramas de la medicina, como la neurología y psiquiatría.
Países latinoamericanos como México están impulsando campañas donde junto con el tema de salud va de la mano el cambio cultural, algo en que el Alzheimer representa una oportunidad para reflexionar qué significan para la sociedad los adultos mayores.
"En su mayoría, son tratados como un objeto, en una época en la que todo tiene valor en función de su utilidad. Al no ser productivos, prácticamente son olvidados", expuso Araceli Jiménez, de la Escuela Nacional de Enfermería de la UNAM.
Todo esto debe de ir con un acompañamiento por parte de los gobiernos, que en países como España, debido a la crisis del euro, han hecho recortes en programas a favor de este sector social y la investigación pertinente.
De este modo, según el responsable de neurología del Hospital Sagrat Cor de Cataluña, Domènec Gil, se prevé que el número de afectados crecerá en los próximos años porque aumentará la esperanza de vida y por lo tanto es necesario continuar investigando para conseguir un tratamiento eficaz.
"La investigación está a un paso de controlar y anular el crecimiento de las proteínas anormales asociadas a este trastorno neurodegenerativo y causante de las placas seniles en el cerebro", sintetizó el experto.
Los expertos recordaron que el tratamiento farmacológico no es el único eficaz y puntualizaron que la estimulación cognitiva ha demostrado "importantes resultados para frenar la pérdida de facultades de los enfermos de Alzheimer y otras demencias".
En el tema del tratamiento, la familia y personas cercanas desempeñan un papel fundamental. Para limitar el daño provocado, son necesarias acciones de estimulación, como ejercicios mentales, cuidado de hábitos de sueño y disminución de estrés, entre otras.
Así, la atención no debe delegarse a cualquier persona sólo por parentesco o cercanía. Se requiere un profesional en estas tareas, por el desgaste físico, emocional y psicológico que implican.
Mientras tanto la enfermedad requerirá en su momento una lucha similar a la del cáncer, con un cambio de enfoque que permita mayor humanismo y finales parciales provechosos.
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