Tomar bebidas light (dietéticas) como si fueran agua, practicar dietas demasiado radicales, dormir menos de lo necesario, eliminar por completo el azúcar de su alimentación diaria y ser demasiado "positivo" gracias al ejercicio que practica pueden ser la causa de su sobrepeso o incluso obesidad.
Y es que según datos científicos estos cinco hábitos suelen ser comunes entre las personas que intentan bajar de peso, sin embargo, la realidad es que tienen resultados contrarios.
De acuerdo con un estudio de la Universidad de North Carolina en Chapel Hill la gente que cambiaba su refresco favorito azucarado por la variedad light, tendía a consumir más postres y más pan que aquellos que cambiaban su bebida habitual por agua.
"En algunos casos es necesario consumir productos de dieta permanentemente como cuando se padece: diabetes e hipoglicemia reactiva (dependiendo del tratamiento médico nutricional). En otras situaciones es opcional, aunque no necesario. En la reducción de peso es más fácil controlar las calorías si se utiliza azúcar dietética y productos elaborados con ella", explica la nutricionista Kennia Vallejo de Salazar, de Nutrition Works.
Dormir poco engorda. Este hábito puede llevarlo a comer alimentos altos en grasas en exceso. Según un estudio del American Journal of Clinical Nutrition las personas que durmieron solo 4 horas durante cinco noches ingirieron casi 300 calorías más que aquellas que durmieron 9 horas cada noche.
Además, la hormona (cortisol) que se encarga de hacer que el cuerpo pierda peso se produce únicamente mientras el cuerpo duerme de noche. "Mire a su alrededor y notará que quienes trabajan de noche o se desvelan mucho por diversas razones tienden a tener sobrepeso", afirma el neurólogo Luis Ernesto González, del Instituto de Neurociencias.
Aunque cada organismo necesita tiempos diferentes de descanso, la recomendación general de los especialistas son 8 horas.
Por su parte, las dietas demasiado rígidas por tiempos definidos hacen desear más la comida, por lo que pocas personas logran cumplirlas a cabalidad. Por el contrario, cuando dicho periodo de dieta termina el consumo de alimentos se vuelve más alto y muchos caen en atracones y excesos.
"Las personas que tienen una dieta más flexible sienten exactamente el mismo deseo y sucumben a éste con la misma frecuencia pero tienen más probabilidades de reconducir su situación", dice un estudio de la revista científica Appetite.
Especialistas en nutrición advierten que lo mejor es una alimentación balanceada que incluya las cantidades adecuadas de cereales, leguminosas, frutas, verduras, lácteos, carnes, pescados, aceites y grasas, así como una adecuada hidratación.
El cuarto hábito está relacionado con el ejercicio. Muchas personas caen en error de calcular mal la cantidad de calorías que gastan en una jornada de entrenamiento.
"Según un estudio del Journal of Sports Medicine and Physical Fitness, la gente cree que durante un entrenamiento quema 900 calorías cuando realmente sólo se queman 300", publicó en su última edición la revista MensHealth en español.
El quinto, y uno de los más frecuentes, es pensar que el azúcar es la única causa de sobrepeso.
Sin embargo, según un estudio científico publicado en marzo de 2012 en la revista Nutrition, el consumo energético total es el principal contribuyente del aumento de peso. El estudio tomó la información de dos Encuestas de Nutrición y Salud Nacional de Estados Unidos, realizadas entre 1971 y 1994.
El aumento del índice de masa corporal (IMC) es provocado por un desbalance calórico, es decir, cuando el consumo energético total que se compone por todas las calorías que se ingieren a partir de los alimentos, no sólo el azúcar, es mayor al que se gasta diariamente mediante las funciones básicas vitales y la actividad física.
Estas calorías no sólo van a provenir del azúcar o de otros carbohidratos, sino también del exceso en el consumo de proteínas y grasas.
De acuerdo con la doctora venezolana Marianella Herrera, especialista en nutrición y presidenta de la Sociedad Científica Venezolana de Obesología, cada país tiene el deber de establecer formalmente las recomendaciones de la ingesta calórica diaria ponderadas para su población. Sin embargo, la mayoría de los países realiza estas recomendaciones con base en una dieta de 2,000 calorías diarias, esto puede ajustarse en casos de déficit o exceso.
"Dos mil calorías diarias pueden ser excesivas para algunos y deficitarias para otros. Recordemos que este es un promedio y los promedios no suelen reflejar la realidad de algunos miembros de la población", indica la experta.
Según la doctora Herrera, "de todos los alimentos que componen la dieta de una persona, ninguno puede ser considerado como el único culpable de la obesidad. Al igual que todos los alimentos, el azúcar tiene un papel en la dieta y, consumiéndolo dentro de los límites adecuados, puede formar parte de una alimentación equilibrada. Debemos recordar que no hay alimentos buenos o malos, solo dietas mal balanceadas".
El complemento de una alimentación balanceada es la actividad física. En individuos sanos se recomienda realizar, como mínimo, 30 minutos de ejercicio físico cinco veces a la semana.
