Un estudio sugiere que cuando
los pacientes con epilepsia parcial no responden al primer fármaco
antiepiléptico (FAE), reemplazarlo con otro producto (antiguo o nuevo) daría
buenos resultados.
En el ensayo, el uso de
levetiracetam, un FAE más nuevo, no superó de manera significativa los efectos
de los FAE anteriores carbamazepina y valproato, según precisó el autor
principal.
"Nuestros resultados
indican que los pacientes que no responden a un primer FAE obtienen (con el
cambio a uno de esos tres fármacos) resultados similares en las metas
psiquiátricas, cognitivas, de calidad de vida, de efectos adversos y de control
de convulsiones", dijo por e-mail el doctor Terence J. O'Brien, de
University of Melbourne, Australia.
Sus conclusiones surgen del
ensayo randomizado KONQUEST, que incluyó 99 pacientes con epilepsia parcial
resistente a la monoterapia con fenitoína, carbamazepina o valproato.
El ensayo contaba con
financiamiento parcial de UCB Pharma, que comercializa el levetiracetam
(Keppra). Actualmente, el levetiracetam está aprobado por la FDA como una
terapia adyuvante de la epilepsia parcial y no como monoterapia.
En el ensayo KONQUEST, la
posibilidad de controlar la depresión en tres meses no varió significativamente
entre los pacientes que comenzaron a utilizar levetiracetam o un FAE anterior,
según publica el equipo de O'Brien en Archives of Neurology.
La calidad de vida mejoró en
todos los grupos, pero significativamente más en los grupos tratados con los
FAE más antiguos (71,1 por ciento) que con levetiracetam (48,4 por ciento).
No hubo diferencia entre los
grupos en la proporción de pacientes con depresión o ansiedad límite o posible
ni en los resultados generales del ítem 89 de la Escala de Calidad de Vida con
Epilepsia. Los resultados del Perfil de Efectos Adversos de Liverpool tampoco
variaron significativamente.
"A pesar de la impresión
clínica generalizada, los pacientes a los que se les cambió el tratamiento por
levetiracetam no padecieron una mayor incidencia de efectos adversos
psiquiátricos, incluido el nerviosismo, la agresión y la depresión, que los
pacientes a los que se les reemplazó el tratamiento con uno de los otros dos
antiepilépticos", dijo O'Brien.
"De todos modos, a los
pacientes con antecedentes de trastorno de depresión mayor se los excluyó del
estudio y, por lo tanto, no podemos determinar si esos pacientes habrían sido
más vulnerables a la alteración del ánimo que pueden provocar esos
fármacos", agregó.
Los resultados de los
testsneurocognitivos no variaron significativamente en ninguno de los grupos ni
entre ellos.
Tampoco hubo diferencias
significativas entre los grupos en cuanto a las proporciones de integrantes
libres de convulsiones a los 12 meses o la proporción de pacientes que no
respondieron al tratamiento.
"Los pacientes que no
evolucionan favorablemente con el primer FAE, ya sea por un control inadecuado
de las convulsiones o los efectos adversos, lograrán una mejoría general en los
indicadores psiquiátricos, de calidad de vida y de efectos adversos si cambian
a otro FAE. Y esa mejoría se mantiene a los 12 meses de ese cambio
farmacológico", concluyó O'Brien.
