Porque es importante consumirlas es necesario conocerlas, porque no todas las grasas son beneficiosas.
Un ejemplo de estas últimas son las llamadas “grasas trans”, presentes generalmente en los alimentos de origen vegetal. Se producen artificialmente al añadir hidrógeno a los aceites vegetales líquidos; mediante este proceso, llamado “hidrogenación”, se obtienen grasas y aceites para freír, sólidos a temperatura ambiente, que son muy útiles para la industria de los alimentos, puesto que ayudan a mejorar la perdurabilidad, el sabor y la textura de los productos.
La principal fuente alimentaria de grasas trans son los alimentos manufacturados que contienen aceites vegetales hidrogenados como las margarinas, galletas dulces y saladas, pasteles y tortas comerciales, donas, las papas fritas y otros alimentos de los restaurantes de comida rápida, las boquitas saladas y la manteca vegetal.
También en el hogar se puede transformar una grasa en “trans” cuando se somete a altas temperaturas y se reutiliza más de tres veces.
¿Qué daño causan a la salud las grasas trans?
Aumentan los niveles de triglicéridos y del colesterol “malo” –LDL– y disminuyen el colesterol “bueno” –HDL–. Es decir, que su consumo es un factor de riesgo para padecer de enfermedades cardiovasculares. También pueden afectar en los diabéticos, ya que se ha visto que las grasas trans disminuyen la respuesta de la sangre a la insulina.
Tomando en cuenta lo anterior, vemos que para prevenir las enfermedades cardiovasculares, no basta limitar el consumo de grasas saturadas (leche entera, quesos procesados con alto contenido de grasa, mantequilla, crema, carnes gordas, piel de las aves, etcétera). También habrá que tener en cuenta estas recomendaciones:
• Disminuir el consumo de alimentos que contienen grasas trans como las galletas con relleno, las frituras, las margarinas, las comidas rápidas y congeladas, y cualquier otro alimento que en la lista de ingredientes de la etiqueta nutricional informe que contiene “aceite vegetal hidrogenado” o “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”.
• En los establecimientos de comida rápida, preferir acompañar el plato con una ensalada variada en lugar de papas fritas.
• Aumentar el consumo de aceite de oliva, linaza y pescado para reducir el daño ocasionado por las grasas trans.
• Optar por una alimentación rica en vegetales y frutas.
• Elegir otros métodos de cocción en vez de fritura.
• Para ayudar a reducir los factores de riesgo cardiovascular, junto con la diabetes y la hipertensión arterial:
• Controlar la sal y el azúcar
• Realizar actividad física regular, al menos tres veces por semana
• No fumar
• Mantener un peso saludable
• Leer siempre la etiqueta nutricional: desde el año 2006, la ley exige que esta incluya los gramos de grasas trans que contiene cada porción. Esta información está disponible justo debajo de la información acerca de las grasas saturadas.
fuente:elsalvador.com
Un ejemplo de estas últimas son las llamadas “grasas trans”, presentes generalmente en los alimentos de origen vegetal. Se producen artificialmente al añadir hidrógeno a los aceites vegetales líquidos; mediante este proceso, llamado “hidrogenación”, se obtienen grasas y aceites para freír, sólidos a temperatura ambiente, que son muy útiles para la industria de los alimentos, puesto que ayudan a mejorar la perdurabilidad, el sabor y la textura de los productos.
La principal fuente alimentaria de grasas trans son los alimentos manufacturados que contienen aceites vegetales hidrogenados como las margarinas, galletas dulces y saladas, pasteles y tortas comerciales, donas, las papas fritas y otros alimentos de los restaurantes de comida rápida, las boquitas saladas y la manteca vegetal.
También en el hogar se puede transformar una grasa en “trans” cuando se somete a altas temperaturas y se reutiliza más de tres veces.
¿Qué daño causan a la salud las grasas trans?
Aumentan los niveles de triglicéridos y del colesterol “malo” –LDL– y disminuyen el colesterol “bueno” –HDL–. Es decir, que su consumo es un factor de riesgo para padecer de enfermedades cardiovasculares. También pueden afectar en los diabéticos, ya que se ha visto que las grasas trans disminuyen la respuesta de la sangre a la insulina.
Tomando en cuenta lo anterior, vemos que para prevenir las enfermedades cardiovasculares, no basta limitar el consumo de grasas saturadas (leche entera, quesos procesados con alto contenido de grasa, mantequilla, crema, carnes gordas, piel de las aves, etcétera). También habrá que tener en cuenta estas recomendaciones:
• Disminuir el consumo de alimentos que contienen grasas trans como las galletas con relleno, las frituras, las margarinas, las comidas rápidas y congeladas, y cualquier otro alimento que en la lista de ingredientes de la etiqueta nutricional informe que contiene “aceite vegetal hidrogenado” o “aceite vegetal parcialmente hidrogenado”.
• En los establecimientos de comida rápida, preferir acompañar el plato con una ensalada variada en lugar de papas fritas.
• Aumentar el consumo de aceite de oliva, linaza y pescado para reducir el daño ocasionado por las grasas trans.
• Optar por una alimentación rica en vegetales y frutas.
• Elegir otros métodos de cocción en vez de fritura.
• Para ayudar a reducir los factores de riesgo cardiovascular, junto con la diabetes y la hipertensión arterial:
• Controlar la sal y el azúcar
• Realizar actividad física regular, al menos tres veces por semana
• No fumar
• Mantener un peso saludable
• Leer siempre la etiqueta nutricional: desde el año 2006, la ley exige que esta incluya los gramos de grasas trans que contiene cada porción. Esta información está disponible justo debajo de la información acerca de las grasas saturadas.
fuente:elsalvador.com