El lupus afecta en torno a 40.000 personas en España, en su mayoría mujeres
jóvenes en edad fértil.
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Las
terapias biológicas han supuesto un avance significativo para el tratamiento
de las enfermedades autoinmunes sistémicas, como puede ser el Lupus
Eritematoso Sistémico (LES), ya que suponen una alternativa cuando el uso de
agentes convencionales se muestra ineficaz o presenta problemas de seguridad.
Si bien, se debe optimizar su utilización de cara a reducir la posible
aparición de efectos no deseados, así como los gastos innecesarios, por lo
que desde la Sociedad Española de Reumatología (SER) se ha elaborado un
documento de consenso del uso de terapias biológicas en lupus, que será
publicado próximamente (ver entrevista al Dr. Íñigo Rúa).
Esta
iniciativa se incluye en un programa de Formación y Comunicación en
Enfermedades Sistémicas Autoinmunes, cuya finalidad es mejorar el
conocimiento de los especialistas en estas complejas patologías.
Así,
durante el Curso Lupus Eritematoso Sistémico (LES) y Síndrome
Antifosfolipídico (SAF), celebrado este fin de semana en Madrid y que ha
reunido a más de un centenar de especialistas, se ha hecho una puesta al día
sobre distintos aspectos relacionados con el lupus, que se estima afecta a
unas 40.000 personas en España. En concreto, se ha diseccionado toda su
afectación orgánica y se han llevado a cabo talleres sobre valoración de la
enfermedad y otros aspectos.
Las
novedades en cuanto a los tratamientos han sido un punto clave durante este
evento, aunque también se han debatido otros temas como la importancia del
diagnóstico y clasificación en LES; las manifestaciones cutáneas en esta
enfermedad; así como las manifestaciones hematológicas; la relación del lupus
y el embarazo, ya que esta patología afecta sobre todo a mujeres jóvenes en
edad fértil; y la anatomía patológica de la nefritis en LES.
Los
anticuerpos monoclonales más utilizados
El Dr. José Luis Andreu, responsable de la Sección de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Madrid, ha hecho una actualización sobre las terapias biológicas en lupus, centrándose principalmente en dos moléculas como son rituximab y belimumab, que “hoy por hoy son los dos anticuerpos monoclonales que se utilizan con más frecuencia en el manejo de esta enfermedad”.
“Tienen
una forma de actuación distinta, aunque ambos fármacos intervienen en la
biología del linfocito B. En concreto, rituximab elimina rápidamente los
linfocitos B como si fuera un asesino, mientras que belimumab actúa privando
al linfocito B de un factor de crecimiento concreto muy importante para su
desarrollo y maduración”, ha explicado el especialista.
Así, “rituximab
se utiliza fuera de ficha técnica porque realmente no está aprobada su
indicación para tratar el lupus. Su uso se contempla en las manifestaciones
graves de LES en las que no ha habido una correcta respuesta a los
tratamientos convencionales, por ejemplo, tras el uso de dosis altas de
esteroides, ciclofosfamida o micofenolato”.
Por su
parte, ha indicado el experto, “belimumab –que sí que tiene indicación en su
ficha técnica para tratar el lupus- es un agente que ha demostrado eficacia
en ensayos clínicos frente a placebo para mantener una baja actividad de la
enfermedad a lo largo de la evolución, por lo que es un tratamiento útil para
mantener un adecuado curso de la patología”.
Optimización
de las terapias convencionales
Por su parte, la Dra. María Galindo, secretaria general de la Sociedad Española de Reumatología (SER), ha destacado “la mejora del perfil de toxicidad de las terapias convencionales mediante una serie de precauciones previas antes de utilizarlas”.
Por otra
parte, ha explicado, “trabajos recientes han puesto de manifiesto la utilidad
de algunos fármacos convencionales como los antipalúdicos, apoyando su uso en
la afectación renal, en la prevención de eventos trombóticos o de la
afectación cardiaca fetal asociada a anticuerpos anti-Ro. Aunque no hay
novedades en cuanto a su pauta de administración, parte de la
investigación actual se centra en estudios de farmacocinética y
farmacodinámica para optimizar su utilización”.
A su
juicio, todavía siguen saliendo trabajos en la literatura científica de gran
impacto sobre el beneficio de utilizar estos fármacos que “no están en
absoluto en desuso ni obsoletos”.
Una
enfermedad de causa desconocida
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica que provoca que el sistema inmune, el mecanismo de defensa de nuestro organismo, comience a atacar a los tejidos propios, creando un exceso de anticuerpos anómalos en el torrente sanguíneo y causando inflamación y daños en las articulaciones, los músculos y en diferentes órganos. Esto pone en riesgo la vida del paciente, ya que puede afectar a cualquier órgano vital, incluyendo el corazón, los pulmones, los riñones o el cerebro.
Su causa
es desconocida, pero se sabe que existen factores genéticos, ambientales y
hormonales implicados en esta enfermedad. Entre las manifestaciones clínicas
más frecuentes se pueden destacar las del aparato locomotor (dolor e
inflamación de las articulaciones), el cansancio, la fiebre, la pérdida de
apetito y de peso, la disminución del número de glóbulos blancos, rojos y
plaquetas, manchas en el dorso de la nariz y en las mejillas y alteraciones
renales, entre otras.
Si quiere
conocer más sobre esta enfermedad, consulte el documento adjunto.
Fuente: Sociedad
Española de Reumatología (SER)
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