La perspectiva de que la gonorrea no pueda tratarse ha provocado alarma en todo el mundo. El profesor Peter Greenhouse, de la Asociación Británica de Salud Sexual y VIH (BASHH) explica a la BBC que es urgente desarrollar nuevos tipos de antibióticos capaces de combatir las nuevas cepas de esta infección que se transmite sexualmente:
Todos hemos escuchado las noticias sobre las superbacterias adquiridas en los hospitales, que cada vez son más difíciles de tratar.
Esto ha producido que cepas de gonorrea que necesitan una concentración más alta del fármaco para matarlas se conviertan en las cepas dominantes.
Y esto ocurre cada vez que un fármaco deja de funcionar.
Si la gonorrea se vuelve resistente en esas regiones del mundo, tendría un efecto desastroso en las tasas de VIH, porque cualquier infección sexualmente transmitida que causa inflamación y secrecciones incrementa la eficacia de transmisión del virus VIH.
En promedio, la transmisión de VIH tiene cinco veces más probabilidades de ocurrir si la gonorrea o la clamidia (otra infección sexual) están presentes.
Vida corta
En el Reino Unido la ciprofloxacina, que fue introducida a mediados de 1980 cuando la penicilina dejó de funcionar, no es efectiva desde 2002.
El fármaco, sin embargo, fracasó cuatro años antes en el Lejano Oriente.
Mucha gente no es consciente de que el sexo oral es una ruta de transmisión importante de la gonorrea.
La bacteria se mezcla con organismos que viven de forma natural en el recto y la garganta, adquiriendo con estos microbios nuevos tipos de resistencia a los antibióticos.
El siguiente antibiótico que fue introducido, la cefixima, en 2003, duró sólo seis años en el Reino Unido donde la resistencia aumentó súbitamente, atacando al 25% de la población homosexual.
Ahora, la única opción de tratamiento para estos pacientes es una inyección de ceftriaxona, un remedio que ya fracasó en Japón.
El problema principal es que desde 1970 no se han desarrollado nuevos antibióticos.
Hay una necesidad urgente en todo el mundo de nuevas clases de estos fármacos pero las compañías farmacéuticas no están interesadas en ellos.
La realidad financiera dicta la política de investigación. Y ¿por qué desarrollar un fármaco que funciona para un día o una semana cuando puedes tener uno -como un antidepresivo o una estatina- que debe tomarse durante meses, años o para toda la vida?
Así que un nuevo antibiótico tendría que ser extremadamente costoso o tendría que haber una recompensa sustancial para las farmacéuticas, quizás de una magnitud que sólo podría ser asequible para alguien como la Fundación Gates.
Pero incluso si se produjeran nuevos fármacos, la dinámica de la biología y transmisión de la gonorrea significa que cada nuevo régimen probablemente fracasaría a los cinco o diez años de su introducción, a menos que se usen regímenes de varias dosis y varios fármacos, lo cual es costoso y poco práctico.
Frente a esto ¿qué podemos hacer para mantener una buena salud sexual?
Lo principal es mantener relaciones sexuales seguras con un uso meticuloso de condones y visitar una clínica de forma frecuente.
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