Los pacientes oncológicos y quienes viven con VIH ya no pueden comprar sus medicamentos directamente a las droguerías sino que solamente en farmacias, lo que aumenta el costo.
"Lo sentimos pero el fármaco que necesita tiene que comprarlo en la farmacia". Decenas de personas con cáncer que compran sus medicamentos directamente en la droguería Eurosalvadoreña, una de las 99 existentes en el país, reciben esa respuesta desde el 2 de abril.
Personas que necesitan comprar medicamentos oncológicos como acetato de leoprolide, soladex, casodex y arimidex deberán pagar por ellos entre 300 y 400 dólares más en farmacias.
Se trata de medicamentos que deben estar en temperaturas de entre 18 y 20 grados, en el caso de los zona IV, y de entre 8 y 10 grados, en el caso de vacunas y otros. Condiciones, que según médicos y droguerías, las farmacias no pueden ofrecer actualmente, pero solo ahí se podrán adquirir.
Esto es así gracias a que el inciso "d" del artículo 57 de la Ley de Medicamentos prohibe a las droguerías dispensar medicamento al público y el artículo 79 cataloga esta acción como una "falta muy grave". En caso de infracción, la droguería será sancionada con la suspensión de la autorización de funcionamiento, según lo establece el inciso "c" del artículo 84.
Tatiana Elizabeth Musun, responsable de atención al cliente de la droguería Eurosalvadoreña, explicó que antes de que entrara en vigencia la Ley, un promedio de 10 personas al mes visitaban la droguería par adquirir medicamentos oncológicos y de otras especialidades.
A otras 30 personas se les mandaba la medicina a las clínicas o a hospitales, como el Bloom, donde los médicos les administraban los fármacos.
En el caso del Bloom, la droguería mandaba a domicilio el decapetil para al menos seis pacientes. Este sirve para tratar a los niños que tiene desarrollo precoz.
Desde el 2 de abril, Musun ha tenido que dar la noticia los familiares de varios pacientes. Lamentándose, ha tenido que explicarles que ya no podrían adquirir el medicamento en la droguería, donde al ahorro del margen de operación y ganancia de la farmacia, se sumaba un significativo descuento.
Musun explica: "Por ejemplo, la ampolla de decapetil está costando entre 600 y 700 dólares en un farmacia. En cambio, aquí el precio normal se está dejando en 400 dólares. Pero como somos conscientes de la necesidad de la persona, se les está dejando hasta en 289 dólares".
Estos medicamentos son caros porque el mercado es reducido. Es decir, al mes se venderán 30 ampollas de decapetil, por poner un ejemplo, cuando de ampollas vitamínicas se pueden vender cientos o hasta miles.
Respecto a la existencia de estos medicamentos en bodega, Mauricio Santamaría, gerente general de Eurosalvadoreña y presidente de la Asociación de Distribuidores de Productos Farmacéuticos (Diprofa), explicó que si continúan las dificultades para introducir este tipo de medicamentos al país empezarían a tener carencia "a finales de este mes". Evitarlo depende de qué tan ágilmente se instale la Dirección Nacional de Medicamentos, cuyo director fue nombrado apenas ayer.
Santamaría reiteró que la falta de un ente rector para la Ley de Medicamentos ha causado problemas. "El lunes 9, la ventanilla del CSSP cerró a las 10:00 de la mañana", denunció. Ayer a las 12:30 p.m. recibió la llamada de un socio de Diprofa: "Me dijo que no podía sacar medicamentos de la Aduana, porque ahí no sabían si se lo podían permitir. Creo que ha sido falta de comunicación".