A la paciente le quitaron el apéndice, el ovario derecho y la trompa de Falopio, le dañaron la vejiga y le colocaron un tipo de sangre equivocada, lo que desencadenó en un daño a los riñones, según la denuncia.
ntada en el patio de su humilde vivienda en el cantón Barra de Santiago, municipio de Jujutla, Ahuachapán, Maira Chávez de Martínez se remonta al 31 de enero de 2010, fecha en la que su vida dio un giro enorme. Esta es su historia.
Esa noche, un dolor abdominal la comenzó a incomodar, y con el transcurso de las horas se volvió más fuerte. Su esposo la trasladó al hospital del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) en Sonsonate para que la trataran.Nunca se imaginaron que ese dolor iba a desencadenar en una serie de acontecimientos que llevarían a Maira al borde de la muerte.
Ya en el establecimiento: "¿Te duele?", le preguntó el doctor luego de tocarle el abdomen. "Un poco", respondió la paciente. Ya le habían hecho un examen clínico.
"¡Es apendicitis, no hay duda!", exclamó el médico. "¿Está seguro?", cuestionó esa mujer morena de cabello rizado y ahora de ojos tristes.
"No hay duda; hay que hacer cirugía", comentó el doctor. "Entonces opéreme. Estoy en sus manos", prosiguió la derechohabiente.
"Me equivoqué. Mira, no era apendicitis. Hay hemorragia en uno de los ovarios", eso fue lo que escuchó Maira, medio adormitada, ya en sala de operaciones.
"¿Qué pasa?", preguntó la paciente. "No se preocupe", dijo el cirujano. En ese momento fue cuando ella entró en pánico y comenzó a gritar.
Para calmarla le suministraron unos medicamentos; cuando despertó se percató de que el personal de salud buscaba sangre para transfundirle y que no encontraban de su tipo, relató Maira.
A los pocos minutos apareció un licenciado con una bolsa y comenzaron a transfundirle el líquido sanguíneo. A la hora de la visita, Maira comenzó a sentirse mal, su piel se le llenó de moretes y comenzó a presentar problemas se salud.
Ella es OR positivo, pero de acuerdo con el reporte de Medicina Legal, le suministraron un tipo distinto, A positivo, "dando reacción anafiláctica con insuficiencia renal aguda", según el informe forense.
El "shock" anafiláctico afecta la piel y los sistemas respiratorio, digestivo y cardiovascular.
Los médicos la trataron y lograron controlar el problema, pero cuando la paciente quiso orinar no pudo y se desmayó en el baño del hospital de Sonsonate.
Semanas después, Maira despertó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Médico Quirúrgico, en San Salvador. Pasó 15 días inconsciente. Tenía una herida abierta en el abdomen.
A ella ya le habían retirado el apéndice y el ovario, además tenía dañada la vejiga, según la demanda interpuesta ante la Fiscalía General contra dos médicos y un licenciado por lesiones culposas, según el informe forense.
Luego la paciente fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intermedios. Tenía varios aparatos conectados a su cuerpo. Estaba inflamada, además le realizaban hemodiálisis, un procedimiento por medio del cual le limpian las impurezas del cuerpo, función que realizan los riñones.
Pero sus órganos habían dejado de trabajar.
"Mi mamá me dijo que los riñones se me pararon". "Dicen que tenés insuficiencia renal y que tenés rota la vejiga", le expresó la señora a Maira.
Ella no lograba comprender todo lo ocurrido como consecuencia de aquel dolor abdominal.
Los médicos le explicaron que debían operarla porque si seguía así (con el abdomen abierto) y con la vejiga rota podía morir. Pero el riesgo de fallecer en sala de operaciones también era alto.
"Con la ayuda de Dios podés salir adelante", le dijo el cirujano.
Y así fue. La sometieron a una intervención quirúrgica para repararle la vejiga. Unas semanas después le dieron el alta.
Sus riñones volvieron a funcionar, pero está en control en el Servicio de Nefrología del Seguro Social y con tratamiento para sus órganos.
En el Médico Quirúrgico, los especialistas le manifestaron a Maira: "Aquí viniste echa pedazos. Te tuvimos que reconstruir".
La demanda
Al ver las condiciones en las que estaba la paciente y todo lo que había vivido en el Seguro Social, Pedro, su esposo, denunció el caso ante la sede de Fiscalía General de la República en Sonsonate.
El 19 de marzo de este año, la Fiscalía presentó un requerimiento por el delito de lesiones culposas contra los médicos y el licenciado en laboratorio clínico.
La demanda está siendo tramitada en el Juzgado Primero de Paz de Sonsonate.
La audiencia se realizó el 22 de marzo. En ella se decretó instrucción formal sin detención provisional en contra de los imputados.
Se otorgaron 52 días para recolectar más pruebas y presentarlas en la audiencia programada para el 16 de mayo. El caso pasó al Primero de Instrucción de Sonsonate.
La jefa de la Unidad de Vida de la Fiscalía de esa ciudad, quien omitió su nombre, expresó que la demanda la basan en el diagnóstico forense.
De acuerdo con el informe del Instituto de Medicina Legal y de los expedientes médicos, a Maira le colocaron un tipo de sangre diferente a la suya; no se indagó la fecha de la última menstruación, "se encontraba en fecha de ovulación (cambios fisiológicos a nivel de ovario derecho)".
Que al colocar sonda vesical se drenó orina con sangre, pero no se indagó un posible daño a la vesícula.
Que la derechohabiente fue intervenida quirúrgicamente en cinco ocasiones; le retiraron el apéndice, el ovario, la trompa de Falopio, le repararon la vejiga urinaria y para retirarle sangre en la cavidad peritoneal...
De acuerdo con la Fiscalía se han revisado los diagnósticos que realizó el personal, se tiene la entrevista de la víctima, evaluaciones forenses y expedientes del ISSS, entre otras pruebas.
De ser encontrados culpables, los médicos recibirían una pena de seis meses a dos años de prisión, que pueden ser cambiados por trabajos de utilidad pública. Además podrían ser inhabilitados para el ejercicio de sus profesiones, según determine el Consejo Superior de Salud Pública (CSSP).
Recuperación
Han pasado dos años desde que Maira Chávez de Martínez fue sometida a una serie de procedimientos en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) tras sufrir de un dolor abdominal y aún no se repone de su estado emocional y de salud.
Hubo momentos en que pensó que iba a morir. A veces perdía las fuerzas; su estado era bien delicado. Las enfermeras se acercaban a la UCI y oraban por ella, le decían que tuviera fuerzas.
Maira ya no es la misma mujer que se dedicaba a trabajar y a cuidar a su familia. En los ratos libres solía ir en bicicleta con sus hijos hasta la bocana de la Barra de Santiago y jugar fútbol con ellos.
Debido a las constantes cirugías a las que fue sometida pasó varios meses en cama dependiendo de los demás, perdió su matrimonio, su esposo la abandonó y fue sometida a maltrato sicológico.
Tuvo que dejar el negocio de cocinar mariscos a la orilla de la playa y servir bebidas; tampoco monta en bicicleta.
Ella lo que quiere es "que me indemnicen. Si pido que metan preso a los médicos, ¿de qué me va a servir? Si no estoy bien para trabajar en esta condiciones. Ahorita soy madre soltera; me quedan tres hijos", añadió la demandante.
Maira pasó casi un año en terapia con la sicóloga para superar el trauma y lo que vivió luego con su esposo. Dice que vive en una constante zozobra y teme volver a la hemodiálisis.
En su abdomen están marcadas cada una de las cinco operaciones a las que fue sometida, de las que ella no tenía conocimiento sino hasta que recibió el informe del médico forense.
"Hasta ignorante estaba de todo lo que me han hecho", comentó Maira, de 32 años, con lágrimas en los ojos.
El ISSS
Por su parte, las autoridades del Instituto Salvadoreño del Seguro Social mediante un comunicado de prensa expresaron tener conocimiento sobre la demanda interpuesta por la derechohabiente.
Argumentaron estar al margen del caso porque el proceso se sigue contra los responsables de los procedimientos médicos y no contra la autónoma.
No brindaron datos sobre la atención que se brindó a la paciente y el procedimiento que se le realizó en el hospital de Sonsonate.
Añaden que reiteran el apoyo al personal que "en forma responsable y profesional atiende las necesidades de salud de nuestros pacientes; sin embargo, en casos como el presente consideramos que serán las instancias competentes quienes deberán establecer la veracidad de las acusaciones", reza el documento enviado de manera electrónica.
Sostienen que serán respetuosos de lo que determinen las autoridades competentes, en este caso los tribunales.
Agregaron que "no podemos ni debemos apoyar a quienes cometen errores que afectan la salud de nuestros derechohabientes, por tanto, en casos como el presente estamos claros de que son las personas involucradas quienes deberán responder ante la justicia".
Sostienen que la paciente está bien de salud y está en control en el hospital Primero de Mayo en San Salvador.
Maira sostiene que su condición de salud no es buena y ya no puede laborar como antes y en ocasiones debe pagar para que le laven la ropa.
De acuerdo con la demanda interpuesta, "todos los eventos que le sucedieron la han dejado con graves daños físicos... La paciente continúa en tratamiento por la insuficiencia renal ocasionada".S