Casi 50 por ciento de los pacientes de diabetes tipo 2 afirman que
sufren de dolor agudo y crónico, y alrededor de una cuarta parte sufren de una
amplia variedad de síntomas, lo que incluye daño nervioso, fatiga y depresión,
indica un estudio reciente.
Como resultado, un tratamiento especializado, conocido como atención
paliativa, que se enfoca en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida,
debería ser una parte normal de la gestión de la diabetes, sugieren los
investigadores.
"Los adultos que viven con diabetes tipo 2 sufren de tasas
increíblemente altas de síntomas de dolor y que no son dolor, a niveles
similares que los pacientes que viven con cáncer", aseguró en un
comunicado de prensa emitido conjuntamente por el Centro Médico de la VA de San
Francisco, la Universidad de California en San Francisco y Kaiser Permanente la
autora líder del estudio, la Dra. Rebecca Sudore, médica de plantilla del
centro médico y profesora asociada de la universidad.
"La atención paliativa ya ha comenzado a integrarse en la atención
ofrecida a los pacientes de cáncer, insuficiencia cardiaca e insuficiencia
renal", añadió Sudore. "Nuestros resultados resaltan la necesidad de
ampliar la gestión de la diabetes para que también incluya el modelo de
atención paliativa".
Para llevar a cabo el estudio, investigadores del Centro Médico VA de San
Francisco, la Universidad de California en San Francisco y la División de
Investigación de Kaiser Permanente en Oakland, California, examinaron más de
13,000 adultos con diabetes tipo 2 de 30 a 75 años de edad.
Además del dolor crónico, la fatiga y la depresión, alrededor de uno de
cada cuatro pacientes reportó neuropatía, que se caracteriza por hormigueo o
entumecimiento en las manos, piernas o pies; problemas para dormir; e
inestabilidad física o emocional, reportó el estudio. Los investigadores
también hallaron tasas altas de falta de aliento, náuseas y estreñimiento.
Aunque esos síntomas ocurrían en pacientes de todas las edades, los
investigadores dijeron que eran más comunes hacia el final de la vida.
"El campo de la diabetes se ha enfocado, y con razón, en reducir la
glucemia, la presión arterial y los niveles de colesterol de los pacientes, en
un intento de evitar complicaciones como la enfermedad cardiovascular, la
insuficiencia cardiaca, las amputaciones y la ceguera", señaló en el
comunicado de prensa conjunto Andrew Karter, científico principal de
investigación del Kaiser.
"Sin embargo, nuestras observaciones proveen una importante alarma
para que los médicos no esperen hasta las últimas etapas de la diabetes para
enfocarse en estos resultados reportados por los pacientes, sino que consideren
una atención paliativa temprana como parte de la gestión usual de la enfermedad
crónica", planteó Karter.
El estudio aparece en la edición en línea del 3 de agosto de la revista Journal of General Internal Medicine.
Casi 26 millones de estadounidenses (o más del 8 por ciento de la población
de EE. UU.) sufren de diabetes, según los Centros para el Control y la
Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. La mayoría tienen la forma tipo 2
de la enfermedad, que se asocia con la obesidad y un estilo de vida sedentario.
Esas personas no producen suficiente insulina ni usan la insulina de forma
adecuada. La insulina es una hormona necesaria para transformas la comida en
energía. Con el tiempo, el daño provocado por la diabetes tipo 2 puede llevar a
enfermedades graves y a la muerte.