El tratamiento con metadona puede afectar a las células nerviosas del
cerebro a largo plazo, según ha mostrado un reciente estudio del Instituto
Noruego de Salud Pública. De esta forma, este trabajo continúa la senda de
otros anteriores que consideraban que esta droga "afectan al
funcionamiento cognitivo".
En este sentido, los expertos confirman que capacidades como
el aprendizaje y la memoria pueden verse perjudicadas. Para ello, y dada la
imposibilidad de llevar a cabo estudios controlados en pacientes con metadona,
los investigadores emplearon ratas durante los ensayos clínicos.
En los mismos, los animales recibieron una dosis diaria de
metadona durante tres semanas, tras las que se les extrajo las áreas del
cerebro donde se ubican el aprendizaje y la memoria. Al analizar los
posibles cambios o daños neurobiológicos establecidos, los expertos
descubrieron que se originó una reducción del 70 por ciento en una molécula
importante en estas capacidades.
Tras producirse este efecto, tanto en el hipocampo como en la
parte frontal del cerebro, los científicos también observaron que esta
circunstancia se mantenía una vez eliminada la droga del organismo, lo que
"puede ser motivo de preocupación", señalan. No obstante, un estudio
paralelo de la Universidad Southwestern de Texas (Estados Unidos) ha concluido
que la metadona no tiene incidencia en la generación de nuevas células
nerviosas.
Pese a estos hallazgos, los investigadores noruegos
manifiestan que sólo hay datos preclínicos, por lo que "se necesitan
muchas más investigaciones para comprender el efecto de la metadona en el
cerebro", concluyen
