El tipo de personalidad influye en el riesgo de sufrir
problemas cardiovasculares, ya que las personas que constantemente sienten
emociones negativas, son pesimistas o presentan inhibiciones sociales tienen un
riesgo mayor de desarrollar estas patologías.
A dichas conclusiones llegó un estudio publicado en la
revista Circulation: Cardiovascular Quality and Outcomes.
Esta investigación puede tener repercusiones muy
importantes dado el alto número de personas que sufre de enfermedades
cardiovasculares. Según la Organización Mundial de la Salud, estas patologías
constituyen la principal causa de muerte a nivel mundial y se cree que el
problema empeorará ya que aproximadamente 20 millones de personas morirán por
estas afecciones cada año en 2015.
PERSONALIDAD PARA EL CORAZÓN
Para averiguar el efecto de la personalidad en el
riesgo de sufrir patologías cardiovasculares, los autores analizaron 49
estudios que en total abarcaron a más de 6000 voluntarios. El tipo de
personalidad complicado es el llamado tipo D. Johan Denollet, el investigador
principal, estudió si los participantes tenían este tipo de carácter a través
de un amplio cuestionario. A su vez, revisó en detalló su estado de salud y
especialmente la posible presencia de problemas cardiovasculares.
Denollet observó que los participantes con
personalidad tipo D responden de manera diferente al stress cardiovascular. Por
ejemplo, frente a la ansiedad producen mayores cantidades de cortisol, una
hormona del stress que aumenta temporalmente la presión arterial. Por otro
lado, este tipo de individuos suelen ser menos propensos a ir al médico y
comentar lo que les sucede.
Los voluntarios con personalidad D mostraron un riesgo
tres veces mayor de desarrollar problemas cardiovasculares como un ataque
cardíaco o insuficiencia cardíaca. “Los pacientes tipo D suelen sentir mayores
niveles de ansiedad, irritación y ánimo depresivo, pero no comparten esas
emociones con los otros por miedo a que los rechacen. Encontramos que esta
personalidad predice el riesgo de mortalidad y daño, independientemente de los
factores de riesgo tradicionales”, dijo Viola Spek, otro de los autores.
Los investigadores concluyeron que ciertos rasgos de
personalidad pueden ser usados por los médicos para realizar una intervención
psicológica temprana que mejore las perspectivas cardiovasculares de un
paciente.
Fuente:NeoMundo
