La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que produce
lesiones escamosas engrosadas e inflamadas, con una amplia variabilidad clínica
y evolutiva.
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La amplia variabilidad de lesiones que aparecen con la
enfermedad hace necesaria una clasificación de las mismas y así encontramos,
en una clasificación muy concisa, lesiones cutáneas, lesiones de las uñas y
la variedad de artropatía psoriásica, una alteración, que debe tratarse
multidisciplinarmente por el dermatólogo y el reumatólogo y que constituye un
tipo de psoriasis más invalidante que la psoriasis estrictamente
cutánea.
Por otro
lado, se dice que la psoriasis es un cuadro monomorfo, ya que en la
enfermedad no se presentan varios tipos de lesiones de lesión a la vez
aunque, eso sí, existen muchas variantes según la morfología de las
lesiones: Psoriasis en placas o psoriasis vulgar (la forma
más frecuente), psoriasis en gotas, psoriasis eruptiva o psoriasis
guttatta, Psoriasis eritrodérmica, psoriasis pustulosa generalizada o
psoriasis de Von Zumbusch (también variante de Psoriasis
pustulosa localizada.), psoriasis palmoplantar o psoriasis tipo
Barber, psoriasis acral oacrodermatitis continua de Hallopeau,
psoriasis lineal, psoriasis invertida o psoriasis de
pliegues y, finalmente, la psoriasis del cuero cabelludo.
En España la Asociación
Nacional de Pacientes con Psoriasis y Familiares “Acción Psoriasis”insisten
en la importancia de extremar la precaución a la hora de tomar el sol y evitar
cualquier riesgo de quemaduras que podrían empeorar las lesiones. En opinión
de Juana María del Molino, presidenta de “Acción Psoriasis”, “puede ocurrir
que el paciente con psoriasis, al ver la mejoría que tomar el sol le
proporciona en muchas ocasiones, olvide que debe llevar a cabo una
exposición al sol moderada y responsable, de igual manera que el resto de
la población”.
A este
respecto, la Dra. Carmen Brufau, jefe de Sección de Dermatología del Hospital
General Universitario Reina Sofía de Murcia y profesora titular de
Dermatología de la Universidad de Murcia, señala que, como norma general, es
necesario evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, entre
las 12:00 y las 17:00h., y proteger adecuadamente la piel no afectada por
psoriasis con cremas solares y los ojos con gafas de sol y gorra.
“Además,
conviene tener en cuenta que las cremas solares solo protegen durante las dos
horas siguientes a su aplicación y que necesitan ser aplicadas unos 20
minutos antes de la exposición al sol”, recuerda la Doctora.
“Por lo
que respecta a las lesiones de psoriasis, -prosigue la Doctora Brufau- es
útil exponerlas al sol sin crema solar durante unos minutos, que irán
aumentando progresivamente hasta un máximo de 10 ó 15, para luego pasar a
protegerlas con la crema solar, como ya se ha hecho desde el inicio con el
resto de la piel sana. Es muy importante tener esto en cuenta para
evitar quemaduras solares que podrían empeorar las lesiones”.
Y un
último dato: algunas cremas utilizadas para el tratamiento de la psoriasis se
inactivan con la exposición al sol, como los derivados de la vitamina D.
Asimismo,algunos medicamentos tópicos pueden aumentar la sensibilidad de
la piel al sol, por lo que el paciente no debe aplicarse tratamientos tópicos
antes de exponerse al sol”.
Hidratación
y ejercicio físico
Además de
la exposición al sol, los baños en el mar contribuyen a mejorar también
en la mayoría de los casos las lesiones de psoriasis, puesto que el
ambiente húmedo de la costa contribuye a hidratar la piel. Con todo, no se
debe olvidar que la hidratación de la piel, también en verano, es
fundamental, pues la piel seca origina picor e irritación, y puede empeorar
la psoriasis. “Por ello es particularmente importante aplicar lociones y
leches hidratantes después de tomar el sol. De esta manera, ayudaremos a
reblandecer la escama y a aumentar la elasticidad de la piel”, explica la Dra.
Carmen Brufau.
Para tratar la piel deshidratada, la Dra. Rosa Ortega del Olmo,
Profesora Titular de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad
de Granada y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología
(AEDV), recomienda eliminar el maquillaje suavemente para evitar que la piel
se vuelva aún más frágil, así como aplicar una hidratante todos los días,
para mantener un nivel adecuado de hidratación y restablecer la función
barrera de la capa córnea.
Asimismo,
la especialista aconseja combinar cuatro tipos de ingredientes activos en los
productos de cuidado y limpieza de la piel para restaurar su equilibrio,
tales como sustancias de acción higroscópica (retienen el agua), sustancias
de interacción química, sustancias oclusivas y otras sustancias activas
utilizadas como hidratantes en dermocosmética.
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