José Isabel Vásquez murió en el mes de marzo, a los 60 años;
cuatro meses antes le habían diagnosticaron insuficiencia renal en un estado
avanzado. Él se negó a que le hicieran diálisis porque vio el sufrimiento que
le causó por años ese procedimiento a Marcos Iglesias, su vecino, quien murió
unos meses antes que él.
Hace unas semanas una mujer, con indicios de tener problemas renales, tuvo
un parto donde su bebé nació muerto.
Esos son solo algunas de las historias que están a flor en tres comunidades
morazánicas, donde los lugareños resiente la falta de apoyo para estudiar qué
es lo que ha provocando, en los últimos dos años, una alza en casos de
insuficiencia renal.
Francisco Flores, un habitante del cantón El Rodeo, dice que solo en esa
comunidad han muerto unas doce personas por ese padecimiento en los últimos dos
años.
Tres cantones
La alza de casos de insuficiencia renal es algo que se viene registrando en
los últimos dos años en los cantones El Rodeo, del municipio de Sensembra; San
Francisquito, de San Francisco Gotera; y La Cruz, de Yamabal.
Las tres comunidades son vecinas y entre todas albergan unas 750 familias.
Leonardo Flores, otro habitante del cantón El Rodeo, sospecha que lo que
les está provocando estos problemas de salud es el agua que usan para el
consumo diario.
Usan el agua de un sistema que fue construido hace más de 50 años y al que
nunca le han cambiado la tubería galvanizada.
Para Isabel Amaya (hombre), infiere que el problema se debe a que el agua
que no es clorada.
Se trata de una caja que construyeron en torno a un nacimiento de agua y de
ahí beben la mayoría de pobladores de El Rodeo. No tienen otra opción.
El pastor de una iglesia evangélica local, Balmore Alvarado, dice que ha
hecho algunos esfuerzos para tratar de que las autoridades de Salud se
interesen en el caso y lleguen hasta la comunidad para examinar a las personas,
y haga una investigación respecto a las causas.
Sin embargo, hasta hoy no ha tenido respuestas.
A Alvarado lo que más le preocupa es que muchos residentes estén enfermos y
aún no lo sepan, "si los casos se descubren se les puede dar
tratamiento", dice.
El evangélico agrega que solo en este año ha tenido que enterrar a tres
miembros de su congregación.
Los entrevistados coinciden en que nadie les presta atención debido a que
se trata de comunidades que aparecen en el mapa de pobreza extrema que maneja
el ejecutivo.
En los tres poblados
temen que las muertes sigan dejando huérfanos, como Santos Digno Vigil, que
dejó tres hijos de entre tres y ocho años en la orfandad y desamparo.
Fuente:ElSalvador.com