Lo
importante, ante cualquier duda, es que consulte a su médico y llevar así un
mejor control de la enfermedad.
No soy
hipertenso, solo nervioso
El estrés o
“los nervios” pueden elevar la presión arterial en momentos determinados pero
no son causa de hipertensión establecida. En una persona sana, según los especialistas,
las cifras se elevan poco y rápidamente vuelven a la normalidad. Sin embargo,
los hipertensos presentan alteraciones de las paredes arteriales.
Mi tensión
es de familia
Efectivamente,
la hipertensión tiene un componente hereditario y si se tienen familiares con
hipertensión es más probable padecerla, pero ello no significa que sea normal;
la hipertensión no tratada conlleva múltiples complicaciones por lo que es
necesario tomar tratamiento el cual indicará exclusivamente un cardiólogo.
Tengo la
presión descompensada
El término
se utiliza popularmente cuando las presiones máxima y mínima tienen valores muy
cercanos, pero lo importante es que ambas presiones estén dentro de los
límites. Tener 120/100 mmHg no es importante por los 20 mm de diferencia entre
los dos valores, sino por tener una mínima de 100 mmHg que es un valor elevado.
Importante
es tener la mínima controlada
Durante un
tiempo se pensó que era así, pero se ha comprobado que es necesario el control
adecuado tanto de la mínima (diastólica) como de la máxima (sistólica), ya que
la elevación de cualquiera de ellas conlleva un mayor riesgo cardiovascular.
La presión
alta en mayores es normal
Aunque es
cierto que la presión arterial puede aumentar con la edad, ello no significa
que sea normal, ya que la elevación supone un mayor riesgo de enfermedades
cardiovasculares e incluso de muerte. En los mayores, al igual que en los
adultos jóvenes, la presión arterial no debe superar los 140/90 mmHg.
Mi presión
es alta solo en consultas
Algunas personas
pueden experimentar lo que se llama “hipertensión de bata blanca” cuando se
encuentran en consulta. Esto significa que la presión arterial se eleva
temporalmente debido a la tensión nerviosa. Muchas cosas pueden afectar su
presión arterial, pero cuando su presión sea mayor a 135-85 mmHg, mejor
consulte.
Si tengo
bien la presión para qué tomar medicamento
La
hipertensión arterial es una enfermedad crónica en la gran mayoría de los
casos. Puede ser perfectamente controlada, pero no curada. Es decir, la tensión
arterial está bien gracias al tratamiento que toma, pero si usted deja de
tomarlo, la tensión vuelve a subir.
Se me
acabaron las pastillas, puedo dejar de tomarlas
El
tratamiento de la hipertensión debe ser continuado, nunca debe dejar de tomarlo
salvo indicación expresa de su médico. Por eso la importancia que siempre tenga
una reserva. Y es lo que sucede en muchos pacientes, no son constantes en el
tratamiento.
No puedo
tomar café, soy hipertenso
El café
eleva momentáneamente la presión arterial. No está demostrado que el consumo
habitual de café ocasione hipertensión. De hecho, las guías clínicas
recomiendan que los hipertensos que deseen continuar con este hábito puedan
tomar de una a tres tazas de café al día.
Lo picante
eleva la presión arterial
No se ha
demostrado que el picante eleve la presión arterial. Por el contrario, algunos
estudios ponen de manifiesto esto que incluso en cantidades moderadas podría
ser beneficioso por su efecto relajante de los vasos sanguíneos. Pero usted no
se canse de preguntar a su médico sobre cualquier duda que tenga con respecto a
este tema.
La
hipertensión arterial es el aumento de la presión arterial de forma crónica.
Aunque no existen registros de cuántos la padecen en El Salvador, para el
cardiólogo Manuel Rivera Castaneda es alarmante el número de casos. Incluso
asegura que “es una epidemia” mundial y que es prácticamente una obligación
controlarla, de lo contrario se pueden desencadenar complicaciones severas,
como un infarto de miocardio, una hemorragia o una trombosis cerebral.
Lastimosamente, como muchas enfermedades, se rodea de mitos y falsas creencias que, en muchas ocasiones, impiden que se maneje de forma adecuada su control.
Lastimosamente, como muchas enfermedades, se rodea de mitos y falsas creencias que, en muchas ocasiones, impiden que se maneje de forma adecuada su control.
