Los investigadores encontraron que las
mujeres en la etapa postmenopáusica temprana tenían un desempeño peor en las
mediciones de aprendizaje verbal, memoria verbal y destreza motriz que las
mujeres en las otras tres etapas.
Los problemas cognitivos que muchas mujeres
experimentan en sus cuarenta y cincuenta años de edad parecen ser más agudos en
el período inmediato después de la menopausia, según un estudio que publica hoy
la revista Menopause.
“Las mujeres en su transición de la menopausia se han
quejado por mucho tiempo de dificultades cognitivas, por ejemplo, para recordar
información o para llevar a cabo tareas mentales que hubiesen sido rutina”,
dijo Miriam Weber, neuropsicóloga del Centro médico de la Universidad de
Rochester y autora principal del estudio.
“Esta investigación indica que esos problemas no sólo
existen sino que se tornan más evidentes en las mujeres en el primer año
después de su último período menstrual”, añadió.
El estudio siguió a 117 mujeres agrupadas en cuatro
categorías: etapa reproductiva final (cuando la mujer empieza a notar cambios
en su período menstrual), transición temprana a la menopausia, transición final
a la menopausia, y etapa postmenopáusica temprana.
A las participantes se les tomó una variedad de
pruebas para la evaluación de sus destrezas cognitivas, los síntomas
relacionados con la menopausia como los “sofocones”, trastornos del sueño,
depresión y ansiedad, y una prueba de sangre para determinar sus niveles de
estradiol, un indicador de los niveles de estrógeno.
Los investigadores encontraron que las mujeres en la
etapa postmenopáusica temprana tenían un desempeño peor en las mediciones de
aprendizaje verbal, memoria verbal y destreza motriz que las mujeres en las
otras tres etapas.
El estudio encontró, asimismo, que los síntomas
comunicados por las mismas mujeres como las dificultades para dormir, la
depresión y la ansiedad no están vinculados necesariamente con problemas de
memoria.
“Estas conclusiones indican que el deterioro cognitivo
durante el período de transición es un proceso independiente más que una
consecuencia de la pérdida del sueño o la depresión”, añadió Weber.
“Si bien tampoco los niveles absolutos de hormona
pudieron vincularse con la función cognitiva, es posible que las fluctuaciones
que ocurren durante ese período desempeñen un papel en los problemas de memoria
que experimentan muchas mujeres”, señaló la investigadora.
“Lo más importante es que debe asegurarse a las
mujeres que estos problemas, si bien son frustrantes, son normales y muy
probablemente pasajeros”, concluyó Weber.