El monóxido de carbono repercute de manera dañina en el ritmo
cardíaco, según un estudio elaborado por la Universidad de Leeds (Reino Unido).
De hecho, incluso en niveles bajos "puede ser fatal, al interrumpir el
ritmo del corazón", explican los autores de este trabajo de investigación.
De esta forma, el estudio publicado en la edición más reciente
de la 'Revista Americana de Medicina Respiratoria y Cuidados Críticos' y
recogido por la BBC evidencia que los niveles comunes de tráfico "pueden
afectar en la manera en que se restablece el corazón después de cada
latido", explican los científicos.
Además, el monóxido de carbono puede ser inhalado a través de
calderas defectuosas o de cigarrillos. Por estas tres vías, este gas mata cada
año a más de 50 personas en el Reino Unido cada año, algo que se produce porque
"mantiene los canales de sodio, que son importantes para controlar los
latidos del corazón, abierto durante más tiempo", indican desde la
Universidad de Leeds.
En este sentido, los investigadores afirman que la
interrupción del funcionamiento normal de estos canales puede alterar el ritmo
del corazón dando lugar a la arritmia cardiaca. No obstante, la investigación,
que la Fundación Británica del Corazón ha calificado como un "comienzo
prometedor", también ha analizado como una droga para la angina de pecho
puede revertir el efecto.
Este trabajo, que ha sido realizado en ratas con la ayuda de
investigadores franceses, ha conseguido controlar los síntomas en estos
animales. "Necesita más ensayos clínicos, pero creemos que es un gran
comienzo", analiza el profesor de la universidad británica, Chris Peers.
Por su parte, la asesora de investigación de la Fundación
Británica del Corazón, la doctora Helene Wilson, considera que "se ha
puesto de manifiesto la capacidad de un medicamento ya antiguo para llevar a
cabo una nueva misión terapéutica. Esperamos que estos resultados sirvan para
salvar vidas en el futuro", concluye.
