La Agencia Española del medicamento ha alertado de los efectos secundarios a largo plazo de la nitrofurantoína.
La Aemps ha recibido notificaciones de reacciones adversas graves, especialmente pulmonares (fibrosis, neumonitis intersticial) o hepáticas (hepatitis citolítica, hepatitis colestásica, hepatitis crónica, cirrosis), en tratamientos profilácticos prolongados o intermitentes de meses o años de duración.
La nitrofurantoína es un antiinfeccioso que actúa inhibiendo varios sistemas enzimáticos en bacterias Gram-negativas (como la Eschericiha coli) y Gram-positivas –como Enteroccus faecalis, Staphylococcus saprophyticus, Streptococcus agalactiae (estreptococos grupo B)–. Se encuentra disponible en España como Furantoína en comprimidos de 50 mg y suspensión oral de 10 mg/ml. Su uso está bastante extendido, ya que ocupa el 6º puesto (de 18) en el ránking de fármacos antisépticos/antiinfecciosos urinarios, según datos de IMS Health porporcionados A TU SALUD.
«Se trata de un antiinfeccioso que empleábamos en infecciones de repetición. Se toleraba bien y ‘‘mataba’’ las bacterias a las que estaba dirigida. Se prescribía en dosis bajas una vez al día», explica Javier Romero Otero, especialista en Urología y Andrología del Hospital La Luz y coordinador del Grupo de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU).
Las nuevas indicaciones son restrictivas y claras con respecto al uso que se daba hasta ahora en la práctica clínica: «La nitrofurantoína debe utilizarse exclusivamente en el tratamiento de la cistitis aguda. No está indicado en el tratamiento de infecciones urinarias en varones ni en infecciones del tracto urinario de vías altas, así como en el tratamiento de la bacteriemia o sepsis secundaria a la misma. La duración del tratamiento debe limitarse a siete días como máximo. No debe utilizarse en tratamientos prolongados, continuos (más de siete días) o intermitentes. Su uso está contraindicado en pacientes con insuficiencia renal con un aclaramiento de creatinina inferior a 45 ml/min».










