El Hospital Punta de Europa de Algeciras lanza campaña para mejorar la seguridad en la preparación de medicación

El Hospital Punta de Europa de Algeciras (Cádiz) ha iniciado una experiencia piloto con la que busca mejorar la seguridad en la preparación y administración de la medicación. La iniciativa ha surgido en el seno de la Comisión de Seguridad del Paciente del Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar y pretende evitar que el personal de enfermería sufra interrupciones mientras realiza tareas relacionadas con fármacos.
Según informa la Junta en una nota, numerosos estudios científicos aseguran que la frecuencia de las interrupciones durante la administración de fármacos se asocia a una mayor incidencia de errores.
En la práctica diaria, algunos de esas interrupciones pueden ser la alarma de una bomba de nutrición, un familiar que pregunta por la salud de un paciente o las dudas un compañero; es decir, una serie de factores que cortan la labor enfermera de preparación y administración y provocan que al realizar dos tareas a la vez aumente el riesgo de cometer errores en esa intervención enfermera.
Por ese motivo, dentro del Plan de seguridad del paciente del Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar y más en concreto en la línea de una administración segura de medicamentos, se va a poner una barrera física para mitigar las interrupciones en el proceso de administración y con ello disminuir los errores en la medicación.
Así, desde esta semana, las enfermeras de la cuarta planta de hospitalización de Medicina Interna y las de Traumatología portarán unos chalecos reflectantes mientras estén preparando medicación, con un logo en su espalda en el que se puede leer 'No me interrumpa. Estoy preparando medicación. #StopErroresMedicación'.
El objetivo es que cuando, bien el propio personal sanitario, bien pacientes y familiares, identifiquen a un profesional con dicho chaleco, no le interrumpan y, en el caso de no poder esperar a que finalice, se busque a otro profesional de la planta para que les atienda. Para ello, se van a poner carteles explicativos en la planta y se ofrecerá información sobre la iniciativa, solicitando la colaboración para que se lleve a cabo con éxito.
La práctica se pretende extender al resto del centro en los próximos meses, una vez valorado su impacto.

Aprovechan 'big data' y aplican inteligencia artificial para investigar cáncer

El Instituto Catalán de Oncología (ICO) y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) han firmado un convenio de colaboración para aprovechar los datos masivos y aplicar la inteligencia artificial en la investigación sobre el cáncer.
El trabajo entre ambas instituciones permitirá analizar y ampliar el detalle del estadio tumoral con las diferentes escalas específicas para cada tipo de tumor y desarrollar los modelos de clasificación automática para abordar tratamientos y políticas públicas.
La Unidad de Registro de Tumores Hospitalarios del ICO, liderada por la doctora Josepa Ribes, aportará la experiencia en la clasificación internacional de SNOMED-CT -un sistema estándar para codificar, recuperar, comunicar y analizar datos clínicos- y los diferentes diccionarios aplicables dentro de las herramientas informáticas desarrolladas en el marco de este convenio.
En este proyecto, la Cátedra UOC-BSA para la Investigación Aplicada y el Análisis de Datos en Salud analizará la metodología para extraer los datos a partir del lenguaje natural de los informes de anatomía patológica de la historia clínica compartida de Cataluña (HC3) y complementará el sistema de información de anatomía patológica (base de datos RAPA).
El HC3 es la historia electrónica que agrupa los documentos que contienen datos e información relevantes sobre la situación y la evolución de un paciente a lo largo de su proceso asistencial.
"Se trata de utilizar datos no estructurados y transformarlos en estructurados", han explicado los dos responsables del proyecto, Francisco Lupiáñez, director del grupo de investigación Open Evidence de la UOC, y la doctora Ribes.
"La HC3 tiene muchos informes patológicos que son texto libre, cada uno con su estilo y formato. Lo que haremos es transformar este texto libre en indicadores, lo que hará posible tener datos comparables que servirán para hacer estudios y poder diseñar, entre otras cosas, políticas públicas de salud", ha avanzado Lupiáñez.
"Este convenio -ha añadido- permitirá enriquecer, pues, el registro de cáncer de Cataluña".
En 2016, la UOC comenzó un proyecto similar con la Cátedra UOC-BSA, posible gracias al legado del vecino de Badalona (Barcelona) Romà Núñez Lloreda, que dejó una herencia en Badalona Servicios Asistenciales (BSA). 

El VIH podria estár desarrollando una resistencia a fármacos que salvan vidas

 Un nuevo estudio advierte sobre un regreso a los "malos tiempos" cuando no había medicamentos efectivos para combatir al VIH, el virus que causa el SIDA.
El nuevo estudio se programó para publicarse el 1 de diciembre, el día mundial del SIDA, y observó datos de más de 56,000 adultos que vivían con el VIH en África subsahariana, Asia y Latinoamérica.
En total, se evaluó a los pacientes de 63 países de ingresos bajos y medianos, y todos comenzaron o reiniciaron el tratamiento con antirretrovirales entre 1996 y 2016.
El estudio encontró que el virus está desarrollando resistencia a esos medicamentos, que salvan vidas. La resistencia a los fármacos aumentó entre 2001 y 2016, y está alcanzando y superando a un 10 por ciento de las personas evaluadas.
La resistencia a los medicamentos aumentaba con mayor rapidez en países del este y el sur de África.
Si la tendencia continúa, advirtieron los investigadores, incluso una tasa de resistencia de un 10 por ciento o más podría implicar 890,000 muertes más por el SIDA en África subsahariana para 2030, junto con 450,000 infecciones nuevas.
Los pacientes con resistencia a los medicamentos eran más propensos a haber tomado antirretrovirales antes, con frecuencia durante el embarazo, apuntó el equipo liderado por Ravindra Gupta, profesor de infecciones e inmunidad en el Colegio Universitario de Londres, en Inglaterra.
"Los tratamientos para el VIH mejoraron inmensamente en los últimos años, y cerca de 21 millones de personas en todo el mundo están siendo tratados ahora con terapia antirretroviral", dijo Gupta en un comunicado de prensa de la universidad. "Pero para acabar con la epidemia del SIDA como amenaza de salud pública, la minimización de la resistencia a los medicamentos será una parte de la respuesta".
¿Cómo muta el VIH respecto a los potentes antirretrovirales? Las lagunas en el tratamiento lo facilitan, señaló Gupta.
"Muchas personas desarrollan resistencia a los medicamentos tras ser tratadas con antirretrovirales si dejan de tomar sus medicamentos, con frecuencia debido a motivos personales, a dificultades para acceder a los proveedores de tratamiento, o problemas con el suministro de medicamentos que son comunes en las regiones con unos ingresos bajos", explicó.
"Cuando esos individuos reinician el tratamiento en una fecha posterior, es menos probable que respondan a la terapia, y podrían transmitir las cepas resistentes a los fármacos a otras personas", dijo.
Gupta añadió que los nuevos hallazgos "muestran la importancia de mejorar la forma en que monitorizamos la resistencia a los medicamentos, y sugieren que debemos revisar qué medicamentos se incluyen en las terapias de primera línea".
El estudio no observó a los países ricos, pero investigaciones anteriores han mostrado que las tasas de resistencia a los medicamentos para el VIH son estables o se están reduciendo en esos países.
El estudio aparece en la edición en línea del 30 de noviembre de la revista The Lancet Infectious Diseases.

Fármacos antitérmicos y vacunas.

La fiebre y el dolor son los efectos adversos más frecuentes de las vacunaciones.
El tratamiento sintomático de la fiebre cuando es elevada o se acompaña de malestar relevante es aceptado por la mayoría de los sanitarios y ha sido objeto de innumerables estudios. No obstante, persisten las dudas sobre el papel de la elevación de la temperatura corporal como mecanismo defensivo fisiológico ante la infección y de la necesidad de su reducción en todos los casos.
Las guías actuales proponen el uso restrictivo de fármacos antitérmicos, limitándolos a solo algunos casos, más para reducir el malestar que la propia fiebre. El paracetamol y el ibuprofeno son los fármacos habitualmente usados.
Se han publicado numerosas guías y recomendaciones de uso de los antitérmicos. Sin embargo, se ha constatado una amplia falta de seguimiento de las mismas, tanto entre profesionales y en las rutinas de los centros sanitarios como entre las familias1. El uso excesivo de antitérmicos en niños, bien por iniciativa de las familias2 o por recomendación profesional, es usual pese a la evidencia disponible en contra3.
El alivio del malestar que acompaña a la fiebre es un objetivo terapéutico razonable, a pesar de las dudas respecto a los riesgos y beneficios de la fiebre y de su tratamiento4, aunque es necesario que se haga conforme a las evidencias y de forma sensata.
El caso de la fiebre tras la vacunación añade matices particulares. Si el grado de tolerancia de las familias y profesionales ante la fiebre de cualquier causa es baja, cuando se trata de las vacunaciones –intervención hecha en niños sanos– es, en general, aún menor.
Algunas guías especifican que los fármacos antitérmicos no están indicados para la prevención de la fiebre de las reacciones vacunales1, incluso alguna mantiene que tampoco deben usarse en el manejo terapéutico de las mismas5, basándose en los hallazgos previos que advierten de que el uso de fármacos antitérmicos podría interferir con la respuesta inmunológica a las vacunas6.
Efectivamente, Prymula6 mostró en 2009 que el paracetamol administrado junto con la vacunación y en las siguientes horas reduce significativamente los episodios febriles de moderado grado y el dolor (66% tras las dosis de primovacunación, 58% las de refuerzo), aunque no los episodios febriles de alto grado, que fueron muy infrecuentes en todo caso; y, lo que es más importante, reduce la concentración de anticuerpos frente a distintos antígenos vacunales (todos los serotipos de neumococo, Haemophilus influenzae tipo b, tétanos, pertactina y difteria), reducción que se mantuvo tras la dosis de refuerzo. Aventura la hipótesis de que el paracetamol podría interferir en las fases precoces de la respuesta inflamatoria (por ello, cuando se administra horas después tras aparecer la fiebre, la interferencia es considerablemente menor). Y concluyen que no debe usarse paracetamol junto con las vacunas.
Una revisión sistemática7 publicada en 2014 confirma la eficacia del paracetamol en la reducción de la fiebre tras la vacunación, y también una significativa reducción de la respuesta de anticuerpos cuando se usa paracetamol profiláctico, aunque manteniendo niveles considerados protectores en todo caso. Concluye destacando la necesidad de investigar el impacto real de lo encontrado en la efectividad de los programas de vacunación a escala poblacional.
Ahora contamos con dos nuevos estudios sobre la cuestión. En el primero de ellos, Wysocki et al.8 estudian el uso de paracetamol e ibuprofeno con las vacunas neumocócica (VNC13) y hexavalente. Encuentran que los antitérmicos afectan a la respuesta inmune en grado variable según los antígenos vacunales implicados, el fármaco usado y la pauta temporal de uso de estos:
  • El paracetamol fue claramente superior al ibuprofeno en la reducción de la fiebre tras la vacunación.
  • El paracetamol interfiere con la respuesta a los antígenos contenidos en la vacuna neumocócica, y el ibuprofeno en la correspondiente a la vacuna antipertusis y antitetánica. El efecto es mayor cuando el paracetamol se da de forma simultánea a la vacuna que cuando se da 6-8 horas después, y está presente sobre todo tras la primovacunación.
  • Pese a las diferencias halladas, todos los individuos presentaron respuestas globalmente adecuadas.
En este número de Evidencias en Pediatría, Juanes et al.9 hacen un análisis crítico del estudio citado antes8, encontrando que es un estudio correctamente planeado y llevado a cabo, al que únicamente puede ponerse el pero de estar realizado en una población étnicamente homogénea, lo cual puede limitar su validez externa, ya que es sabido que los condicionantes genéticos pudieran conferir diferencias en el metabolismo de ambos fármacos. Y, por otro lado, destacan los sólidos hallazgos de la capacidad del paracetamol para reducir la respuesta inmune a determinados antígenos vacunales en la primovacunación, aunque siempre hay que añadir el matiz de que su relevancia clínica está pendiente de aclarar.
El segundo estudio10 da cuenta de unos resultados opuestos a los anteriores. Muestra la respuesta a una vacuna pentavalente (DTPw-Hib-HB) en niños en los que se usó o no paracetamol profiláctico o con propósito terapéutico, encontrando que no hay diferencias en los distintos grupos. No obstante: 1) es un estudio post hoc, en el que no hubo aleatorización en cuanto al uso de paracetamol; 2) tampoco hacen distinciones entre la dosis y pauta de uso del paracetamol, y un número de individuos recibió también otros fármacos (ibuprofeno, ácido mefenámico), y, finalmente, 3) en todos los antígenos estudiados se halló algún tipo de reducción parcial de la respuesta, aunque sin significación en el análisis global (por encima del punto de corte de protección), y, por tanto, calificado como sin relevancia clínica.
Una valoración crítica de De Lucas et al.11 del anterior estudio10 destaca que sus limitaciones comprometen la aplicabilidad de sus hallazgos a la práctica vacunal. Entre las más relevantes, señalan, además de lo ya dicho, que los resultados no discriminan entre las distintas pautas de paracetamol usadas, ni si se usaron otros fármacos con el mismo fin de forma simultánea o sucesiva; y que la vacuna probada era de tosferina de célula completa, actualmente ya no usada en nuestro medio.
La nueva vacuna frente al meningococo del serogrupo B (4CMenB) ha complicado este panorama. En un estudio12 previo a su comercialización en Europa se informó de un incremento de la fiebre tras las vacunaciones rutinarias en los primeros meses de vida (4CMenB administrada sola: 26-41%; otras vacunas del primer año, administradas solas: 23-36%; 4CMenB junto con otras vacunas rutinarias: 51-61%).
La fiebre en lactantes de corta edad causa preocupación en las familias y en los pediatras y constituye un reto clínico complicado y un motivo frecuente para la realización de estudios y pruebas complementarias, así como de ingresos hospitalarios.
El impacto de la mayor reactogenicidad de la vacuna 4CMenB es, por tanto, relevante considerarlo. En el Reino Unido se incorporó esta vacuna en 2015 (8 y 16 semanas, y 12 meses de edad), y se ha notificado13un incremento de las visitas a los Servicios de Urgencias tras la introducción de la vacuna en el calendario vacunal (visitas por eventos tras la vacunación por cada 1000 vacunaciones de 1,03 a 3,4 [p < 0,001] a los 2 meses, y de 0,14 a 1,13 [p = 0,005] a los 4 meses). Y esto a pesar de que el Public Health England (PHE) (2015)14 recomienda la administración de paracetamol junto con la vacunación, basándose en estudios previos15 que muestran que la coadministración de paracetamol con la vacuna 4CMenB reduce la fiebre (51-65% globalmente) tras la vacunación, y sin reducir la inmunogenicidad de las vacunas implicadas (no obstante, sí se comprueban ciertas reducciones de la respuesta a algunos antígenos, aunque no por debajo de los umbrales de protección).
En otro estudio16 se evalúa la relación entre el paracetamol e ibuprofeno con la frecuencia de la fiebre posvacunal y la inmunogenicidad tras la vacunación con la vacuna VNC10, en coadministración con las vacunas penta- o hexavalentes en lactantes menores de 12 meses de edad, y encuentran que el paracetamol redujo la frecuencia de la fiebre tras la vacunación, no así el ibuprofeno (usados tanto de forma profiláctica como terapéutica), y que el paracetamol profiláctico se asoció a una menor respuesta de anticuerpos en las dosis de primovacunación, mientras que la respuesta a los antígenos de la hexavalente no se modificó.
Como conclusión, y resumiendo, los hechos y las incertidumbres son17:
  • Los antitérmicos son ampliamente usados para aliviar la fiebre, el dolor y el malestar tras la vacunación. El paracetamol es eficaz en la reducción de la fiebre posvacunal.
  • El paracetamol, dado con propósito profiláctico, reduce la respuesta a algunos antígenos vacunales, de forma distinta según los estudios y sin que se haya comprobado que ello condicione una reducción de la efectividad vacunal. A la vez, otros estudios –los menos– hallan resultados contrarios o contradictorios.
  • Desde el estudio de Prymula de 20096, casi todas las guías y expertos han recomendado evitar el uso de antitérmicos para prevenir la fiebre posvacunal18,19.
  • La pauta de uso del paracetamol (cuándo, qué dosis) parece una cuestión crítica, pues el efecto deletéreo sobre la inmunogenicidad parece limitarse al uso previo o simultáneo del paracetamol respecto a la vacunación, no cuando se usa unas horas después. Y también, solo con la primovacunación, no con las dosis de refuerzo.
La multiplicación de vacunas, las nuevas tecnologías de fabricación, las combinaciones de antígenos y vacunas, y el creciente uso de adyuvantes –que tienden a incrementar la reactogenicidad– complican la evaluación del balance beneficio/riesgo del antitérmico.
Dilucidar esta cuestión es de gran interés para la salud pública: ¿hasta dónde es necesario evitar o tratar una fiebre posvacunal que es, como sabemos, autolimitada y leve-moderada?; la tendencia encontrada en cuanto a la reducción de la respuesta de anticuerpos frente a algunos antígenos ¿puede reducir la efectividad de los programas de vacunación?, y ¿qué pasa en poblaciones especialmente vulnerables como los enfermos crónicos, inmunocomprometidos, mujeres gestantes, etc., que generalmente son excluidos de los estudios?; ¿sería distinto el impacto del uso de paracetamol en entornos con coberturas vacunales subóptimas?
¿Sabemos, pues, lo necesario para contestar a estas preguntas? No, son muchos los interrogantes abiertos. En tal caso, parece necesario mantener la prudente recomendación de no usar los fármacos antitérmicos para prevenir la fiebre posvacunal.

¿Cuál sera la zona de absorción más rápida de la inyección subcutánea de insulina?

En base a la información que aportan las guías de práctica clínica (GPC) consultadas y un sumario de evidencia, la absorción de la insulina se produce de forma más rápida cuando la inyección subcutánea se realiza en la zona abdominal (tanto en adultos como en los niños). Además, en el abdomen es mayor el porcentaje de absorción de la insulina.


La GPC sobre diabetes mellitus tipo 1 que publicó Guiasalud en 2012(1), indica que:

La velocidad de absorción de la insulina varía en función de la zona de inyección siendo más rápida en el abdomen, intermedia en el brazo y más lenta en el muslo (Nivel de evidencia científica 2+: basada en estudios observacionales)
El porcentaje de absorción de la insulina es mayor en el abdomen que en otras zonas de inyección. (Nivel de evidencia científica 2+)
Y como recomendación establece que “En pacientes con diabetes mellitus tipo 1 se recomienda la inyección de insulina rápida en el abdomen con el fin de favorecer una rápida absorción, especialmente en casos de descompensación hiperglucémica” (Grado de recomendación B)*.

Una GPC para el manejo de la insulina en niños con diabetes(2) señala como sitios de inyección recomendados el abdomen, el muslo (frontal o lateral), las nalgas o la parte lateral del brazo, precisando de cada una de estas zonas:

Abdomen:  Sitio preferido cuando se requiere una absorción más rápida. Puede ser el área menos afectada por la actividad muscular o el ejercicio.
Muslo ( frontal o lateral): Sitio preferido para una absorción más lenta de los tipos de insulina de acción más prolongada.
Nalgas: Será considerado en niños pequeños y pacientes con pérdida significativa de peso.
Región lateral del brazo: No debe utilizarse en niños pequeños con poca grasa subcutánea, ya que es más probable la inyección intramuscular y puede causar hematomas.
Por su parte, la Guía de Buenas Prácticas en Enfermería de la “Registered Nurses Associacion of Ontario (RNAO)” revisada en 2009(3) comenta que las inyecciones de insulina deben administrarse en las áreas del cuerpo con más tejido subcutáneo como el abdomen (con la excepción de los cinco centímetros de la zona alrededor del ombligo), la parte superior posterior del brazo, la zona anterior y lateral del muslo, y los glúteos. También se advierte que es importante evitar áreas con lipohipertrofia, cicatrices, estrías, edema y otros cambios en la piel, debido al impacto que la inyección en estas zonas puede tener sobre la absorción de insulina. La investigación ha demostrado que la absorción de la insulina es más rápida en el abdomen; la absorción es más lenta en la zona superior posterior del brazo, luego el muslo anterior y lateral, y por último en la parte baja de las nalgas.

También en la GPC de 2004 de la "American Diabetes Association"(4) sobre la administración de la insulina se establecía que la inyección subcutánea en el abdomen tiene la tasa más rápida de absorción, seguida por la inyección en los brazos, los muslos y las nalgas.

Y el sumario de evidencia de Uptodate sobre los principios generales del tratamiento con insulina en la diabetes mellitus(5) apunta que:

Los sitios potenciales para la inyección de insulina son la parte superior de los brazos, la pared abdominal, la parte superior de las piernas y las nalgas.
La insulina es absorbida más rápidamente en la pared abdominal, de forma más lenta en la pierna (muslo) y la nalga, y a una velocidad intermedia en el brazo; en cualquiera de estos sitios, la rapidez de la absorción de insulina varía inversamente con el grosor de la grasa subcutánea. Se hace referencia a un estudio con insulina regular radiomarcada en el cual el porcentaje de la dosis que desapareció a las dos horas fue de aproximadamente el 49% en el abdomen, del 37% en el brazo y del 26% en la pierna.

Estas diferencias en la velocidad de la absorción pueden ser útiles clínicamente. Así la insulina regular o de acción rápida pre-prandial debería ser absorbida rápidamente, por lo que la inyección en la pared abdominal puede ser preferible. Por otro lado, puede ser deseable la absorción más lenta del muslo o de la nalga para la dosis de la insulina de acción intermedia de antes de la cena para asegurar la duración de la acción toda la noche.

Uso de Morfina en pacientes con edema agudo de pulmón.

Tras la revisión realizada, en base a que los efectos positivos no están suficientemente documentados y que no se puede descartar el riesgo de un aumento de la mortalidad (además de otros eventos adversos), en general, no se debería utilizar morfina en pacientes con edema agudo de pulmón cardiogénico. En el caso de considerarse indicado, debido a la disnea y al importante estado de ansiedad del paciente, debería hacerse con precaución y bajo atenta monitorización de la función respiratoria del paciente y de su estado mental.
La actualización de 2016 de la guía de práctica clínica (GPC) de la “European Society of Cardiology“ sobre la evaluación y el manejo de la IC crónica y aguda,  indica que los opiáceos pueden ser considerados de forma cautelosa para aliviar la disnea y la ansiedad en pacientes con disnea severa, pero pueden aparecer náuseas e hipopneas (clase de recomendación IIb; nivel de evidencia B)*. Agrega al respecto que los opiáceos alivian la disnea y la ansiedad y aunque no se recomienda el uso rutinario de opiáceos en la IC aguda se podría considerar su uso con precaución en pacientes con disnea grave, sobre todo con edema pulmonar. Los efectos secundarios dependientes de la dosis incluyen náuseas, hipotensión, bradicardia y depresión respiratoria (aumentando potencialmente la necesidad de ventilación invasiva). Se señala además que existen controversias sobre el riesgo potencialmente elevado de mortalidad en pacientes que reciben morfina.
Sin embargo, en la GPC sobre el manejo de la IC publicada en 2017 por la “Heart Failure Society of America”, la “American College of Cardiology Foundation” y la “American Heart Association” no menciona este tratamiento en el contexto de descompensación aguda de la IC(2).
Y en la GPC de NICE de 2014 se recomienda no ofrecer rutinariamente opiáceos a pacientes con IC aguda (los ensayos cuasi-aleatorizados y estudios observacionales disponibles no sugieren evidencia de beneficio, pero sí algunas evidencias de daño).
Los autores de la guía consideran que la clave para manejar la angustia del paciente radica en el diagnóstico rápido, el inicio del tratamiento y un ambiente seguro y reconfortante; pero que, aunque el uso rutinario de opiáceos (morfina) no es apropiado, el clínico puede optar por ofrecerlos sobre una base individual, después de una evaluación los beneficios y los potenciales riesgos.
En un sumario de evidencia de Uptodate de reciente actualización se hace referencia a un estudio de cohortes retrospectivo en el que se compararon los resultados clínicos de pacientes con IC aguda descompensada que recibieron tratamiento con morfina (n= 20.782; 14,1%) frente a pacientes con esta situación clínica que no la recibieron (n= 126.580; 85,9%). El análisis de los resultados mostró que la administración de morfina se asoció con mayor frecuencia de ventilación mecánica (15,4% vs 2,8%), de ingreso a una unidad de cuidados intensivos (UCI) (38,7% vs 14,4%), y con mayor  mortalidad en el hospital (13,0% vs 2,4%) (p <0,001 para todas las variables de resultado). Tras el ajuste del riesgo y la exclusión de pacientes ventilados, la morfina siguió siendo un predictor independiente de mortalidad (odds ratio 4,8, intervalo de confianza del 95% 4,52-5,18).
En base a estos resultados los autores aluden a la preocupación acerca de la seguridad de la terapia opiácea en esta población y sugieren que, en general, se evite la terapia con opiáceos en el proceso terapéutico de la IC aguda descompensada (dada la limitada evidencia de beneficio asociado a su uso y sus potenciales riesgos).
Por su parte, el sumario de evidencia de Best Practice, apoyándose en la recomendación de la GPC europea comentada(1), señala que la morfina puede ser de utilidad como tratamiento adyuvante en pacientes hemodinámicamente estables con IC aguda ya que reducen la ansiedad y alivian la angustia asociada con la disnea. Matiza que la morfina debería considerarse sólo en pacientes que están inquietos y angustiados y que se debe monitorizar con frecuencia el estado de alerta y la respiración del paciente ya que los opioides pueden deprimir la respiración, aumentando potencialmente la necesidad de ventilación mecánica. Como dosis a utilizar se propone: sulfato de morfina, 2,5 a 10 mg por vía intravenosa cada 2-6 horas cuando sea necesario.
En un estudio de cohortes realizado en pacientes atendidos en Departamentos de Urgencias de nuestro contexto sanitario y publicado en abril de 2017, se evaluó, en pacientes con IC aguda, el efecto del tratamiento con morfina intravenosa en la mortalidad por cualquier causa a los 30 días.
Se incluyeron en el estudio 6.516 pacientes (edad media: 81 años; 56% mujeres) de los cuales 416 (6,4%) recibieron morfina y 6100 (93,6%) no fueron tratados con morfina intravenosa. En total, 635 pacientes habían fallecido al día 30 : el 9,7% del total de pacientes; el 26,7% del grupo tratado con morfina y el 8,6% del grupo sin morfina. Los autores consideraban que estos datos sugieren que el uso de  morfina intravenosa en la IC aguda podría estar asociado con una mayor mortalidad a los 30 días.
Una revisión narrativa sobre el manejo del edema de pulmón se establece que:
  • La morfina ha sido parte del tratamiento tradicional para el edema pulmonar agudo, ya que puede reducir la disnea (se presume que debido a venodilatación); la morfina también reduce la actividad nerviosa simpática y puede reducir la ansiedad y la agitación asociadas con la disnea.
  • No obstante, los efectos adversos de la morfina incluyen la depresión del sistema respiratorio y del sistema nervioso central, la reducción del gasto cardíaco y la hipotensión, y el uso de morfina en pacientes con edema agudo de pulmón se ha asociado con eventos adversos tales como aumento significativo de las tasas de ventilación mecánica, de ingreso en UCI y de mortalidad.
  • En consecuencia, en ausencia de ensayos aleatorios de alta calidad, la mejor evidencia actual sugiere que la morfina puede causar daño,y, por lo tanto, ya no se recomienda para el uso rutinario en el edema pulmonar agudo.

Aproximadamente 46% de los pacientes ingresados en ellos recibe al menos un antibiótico al día.

La resistencia antimicrobiana (RAM) se ha convertido en un asunto de franca relevancia a nivel internacional al suponer una grave amenaza contra la salud pública. En este sentido existen estimaciones que indican que dentro de unos 30 años, en el año 2050, esta problemática sería la que más muertes podría provocar si no se detiene su progresión. Una patología que, junto al cáncer, se posicionaría dentro de las dos primeras causas de mortalidad a nivel mundial.

Así, el objetivo principal del curso Actualización en Resistencia a los Antimicrobianos organizado por el Grupo de Estudio de los Mecanismos de Acción y de la Resistencia a los Antimicrobianos (Gemara) de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) se basa en explicar los últimos avances relacionados con la resistencia a los antibióticos. En él se aborda este contenido de forma multidisciplinar para poder generar conocimiento que sea aplicado para desarrollar nuevas fórmulas y herramientas que permitan avanzar y mejorar en la práctica clínica diaria. 

Dirigido principalmente a microbiólogos y licenciados en otras disciplinas que puedan estar interesados en la investigación de resistencia a antimicrobianos, el evento cuenta con los ponentes más destacados en nuestro país en sus respectivas áreas de trabajo. La coordinación del curso está a cargo del doctor Germán Bou Arévalo, jefe del Servicio de Microbiología del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña (Chuac), quien destaca "que las bacterias están evolucionando muy rápidamente para hacerse resistentes a los antimicrobianos. Los microbiólogos clínicos y la comunidad científica en general están trabajando con la máxima celeridad para hacer frente a este fenómeno, por lo que cursos de actualización como el que organizamos en esta edición son necesarios para compartir los avances científicos y aumentar nuestro conocimiento sobre la resistencia a los antibióticos".

Junto al doctor Bou, el comité científico está integrado por la doctora Margarita Poza Domínguez, del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña e Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (Chuac-Inbic A Coruña); la microbióloga del citado centro, Astrid Pérez Gómez, y el presidente saliente de la SeimcRafael Cantón Moreno

LA RESISTENCIA ANTIMICROBIANA EN ESPAÑA

En el caso de nuestro país, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad aprobó en 2014 el Plan Nacional de Resistencia a los Antibióticos con la intención de frenar el avance de estos mecanismos de resistencia a través de varias líneas estratégicas. 

Según señala el doctor Rafael Cantón, "el conocimiento de la población en España sobre los antibióticos es muy inferior a la media europea". Según datos del Eurobarómetro, sólo el 37% de españoles sabe que los antibióticos no sirven para matar a los virus. El objetivo es anticiparse a la infección para no tener que llegar a tratarla con antibióticos. “Estamos en una era casi postantibiótica en la que muchos antibióticos ya no funcionan y las bacterias continúan haciéndose resistentes a los nuevos antimicrobianos a una velocidad extraordinaria”, añade la doctora gallega Astrid Pérez

Según un estudio del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), España es el quinto país de la Unión Europea donde más antibióticos se consume a nivel hospitalario. Con una referencia de un día cualquiera en un hospital español, en torno al 46% de los pacientes ingresados en ellos recibe al menos un antibiótico al día. 

En comparación con otros países, se puede destacar a Estados Unidos o el Reino Unido como ejemplo de países en los se han establecido programas de actuación dotados realmente de fondos estructurales y económicos
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Europa marcaria las pauta para el desarrollo de las próximas vacunas contra la gripe

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA, en sus siglas en inglés) ha publicado estos días la actualización de las recomendaciones de la Unión Europea sobre las cepas del virus de la gripe. Son los datos que los fabricantes de vacunas deberán incluir en las mismas de cara a la prevención de la gripe estacional a partir de otoño de este año.




Los nuevos datos, donde se incluyen las cepas de virus específicas recomendadas, se encuentran disponibles en la sección de los 
grupos de trabajo que desarrollan este tipo de contenido de la agencia comunitaria de evaluación de medicamentos.

Estas recomendaciones tienen lugar cada año de forma que marcan las pautas a los laboratorios para el desarrollo de las vacunas para prevenir la gripe, en base a las observaciones llevadas a cabo previamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De este modo, la EMA recomienda que los titulares de autorizaciones de comercialización presenten sus solicitudes con el objetivo de modificar la composición de las vacunas contra la gripe estacional el próximo 12 de junio
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Atención los niños también pueden tener infecciones de las vías urinarias.


Normalmente, se cree que las infecciones de las vías urinarias son un problema de los adultos. A pesar de que no sean particularmente comunes entre los niños, los pequeños también pueden tener infecciones de las vías urinarias. Usted puede tomar algunas medidas para ayudar a prevenir infecciones de las vías urinarias en su hija. La mayor parte del tiempo, sufrir de una o dos infecciones de las vías urinarias en la infancia no aumenta el riesgo de padecer más en el futuro.
La infección de las vías urinarias ocurre en cualquier parte del sistema urinario: en los riñones, los uréteres, la vejiga o la uretra. La mayoría de las infecciones abarcan a las vías urinarias inferiores, o sea a la vejiga y la uretra (que es el conducto que transporta la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo). Durante el primer año de vida, los varones sufren más infecciones de las vías urinarias que las niñas; pero después del primer año, las infecciones de las vías urinarias son más comunes en las niñas.
Las infecciones de las vías urinarias normalmente se desarrollan cuando las bacterias ingresan a las vías urinarias por la uretra y empiezan a multiplicarse en la vejiga. Eso puede ocurrir como resultado de no limpiar correctamente al niño después de que fue al baño. Aguantar la orina durante períodos prolongados o sufrir de estreñimiento también pueden aumentar el riesgo de infecciones de las vías urinarias. En una niña de 3 años, el aprendizaje para ir el baño puede hacer más probable la ocurrencia de estos problemas.
Las infecciones de las vías urinarias en este grupo de edad normalmente se presentan con síntomas que incluyen urgencia fuerte y constante de orinar, sensación de ardor o dolor al orinar, orina frecuente y en pequeñas cantidades u orina espesa, roja, rosa o de fuerte olor. Los niños pequeños tal vez no puedan precisar ni articular sus síntomas, pero generalmente sí pueden decir que sienten dolor cuando van al baño. Cuando un niño que ya aprendió bien a ir al baño empieza luego a tener accidentes frecuentes, eso también puede señalar la presencia de una infección de las vías urinarias.
En algunos casos, la infección de las vías urinarias puede conducir a dolor pélvico, especialmente en el centro de la pelvis y en la zona alrededor del hueso púbico. Algunos niños también pueden desarrollar fiebre con la infección de las vías urinarias. Pese a ser raro, la presencia de fiebre, dolor de espalda o vómito puede señalar una infección más grave que afecta los riñones y la vejiga.
El tratamiento de las infecciones de las vías urinarias en los niños normalmente implica tomar antibióticos. Los síntomas suelen pasar dentro del transcurso de varios días, pero para asegurarse de que la infección está completamente eliminada, es importante administrar al niño todo el ciclo de antibióticos, según fue recetado.
De los niños con infecciones de las vías urinarias, aproximadamente un tercio de ellos contrae otra infección más adelante en la vida; pero solamente alrededor de 10 por ciento sufrirá una tercera infección. Especialmente en los casos en que las infecciones de las vías urinarias son graves o reaparecen una y otra vez, el médico del niño tal vez solicite una ecografía u otros análisis por imágenes para ver si alguna anomalía anatómica puede estar aumentado el riesgo de desarrollar infecciones de las vías urinarias.
A fin de prevenir futuras infecciones de las vías urinarias, motive a su hija a limpiarse de atrás hacia delante después de usar el baño. Hacerlo así, después de orinar y defecar, evita que las bacterias de la zona anal se diseminen hacia la vagina y la uretra. Además, recuérdele que vaya al baño con regularidad —más o menos una vez cada dos o tres horas— para que no aguante la orina durante períodos prolongados. Si la niña padece de estreñimiento, asegúrese de tratarlo de forma agresiva mediante cambios alimentarios y medicamentos, en caso necesario. Dr. Brian Lynch, Medicina Comunitaria para Niños y Adolescentes de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota. Nota de prensa MAYO CLINIC

El 60% de los antibióticos prescritos en infecciones respiratorias son innecesarios

El estudio se realizó en diversos centros de atención primaria de ocho comunidades autónomas del Estado español durante el primer trimestre de 2015, y participaron 126 médicos de familia. Durante 15 días, dentro del periodo de enero a marzo de 2015, los médicos participantes registraron los casos de faringitis y de IRTI (bronquitis, EPOC, neumonía...) de pacientes mayores de 14 años, mediante un gráfico de 47 ítems en que proporcionaban datos relevantes sobre la enfermedad (información sobre los pacientes, síntomas, diagnósticos, prescripciones...).
En total, se registraron 1.012 episodios de faringitis, y 1.928 casos de IRTI, generalmente bronquitis. La mayoría fueron considerados leves, aunque los casos más graves registrados corresponden a pacientes con IRTI.
Carles Llor, médico coordinador del Grupo de Investigación en Infecciones en Atención Primaria (GIIP) del IDIAP e investigador principal del estudio, explica cómo hicieron el análisis de los datos: "una vez recogida toda la información, se pudo valorar la prescripción real de antibióticos realizada por los médicos de atención primaria y también cuántos de estos medicamentos eran innecesarios, de acuerdo con las guías clínicas. Para hacerlo, se compararon todos los datos con las guías más recientes de manejo de la faringitis y de las IRTI en que se define qué pacientes deben ser siempre tratados con antibióticos, qué pacientes nunca deberían ser tratados con estos medicamentos y un subgrupo de pacientes que sí que podrían ser tratados con antibióticos".

Resultados

De los 1.012 pacientes con faringitis y de los 1.928 pacientes con infección respiratoria del trato inferior, 497 pacientes (49,1%) y 963 pacientes (49,9%), respectivamente, fueron tratados con antibióticos. Siguiendo las indicaciones de las guías clínicas sólo se habría dado antibiótico al 7,6% de los pacientes con faringitis (77) y al 15,1% de los pacientes con IRTI (291). El estudio demuestra, por lo tanto, que el 84,5% de los antibióticos prescritos para la faringitis y el 69,8% de los prescritos para IRTI son innecesarios.
Según Carles Laurel, el uso inapropiado de los antibióticos contribuye a generar resistencias a estos fármacos y puede tener consecuencias médicas adversas: "Hemos observado que las prescripciones innecesarias se hubieran ahorrado con el uso adecuado de pruebas de detección rápida, recomendadas por la mayoría de las guías clínicas; a pesar de eso, en el Estado español su uso es muy poco frecuente."
"Los resultados de nuestra investigación demuestran que el hecho de que los médicos de familia cumplieran las indicaciones de las guías clínicas y la introducción correcta de las pruebas de detección rápida en el Estado español podrían reducir de forma considerable la prescripción innecesaria de antibióticos en la faringitis y las infecciones respiratorias del trato inferior", concluye.

Las cifras de la talidomida en España: un enigma por resolver

Los afectados españoles por la talidomida, el medicamento de la farmacéutica Grünenthal que les causó malformaciones, tienen varios frentes abiertos en su lucha por que se reconozcan sus derechos como víctimas.
 No sólo han sufrido en los últimos años varios varapalos judiciales que les han hecho agotar esta vía hacia la consecución de indemnizaciones por parte del laboratorio alemán, sino que también han padecido el olvido de las administraciones sanitarias a la hora de reconocerles como afectados.

En 2010, el Gobierno aprobó a nivel estatal un Real Decreto que sólo reconoció a 24 personas como damnificadas por el medicamento de Grünenthal, algo que no hizo más que indignar a quienes componen la Asociación Española de Víctimas de la Talidomida en España (Avite), al considerar insuficiente la medida y estimar en más de 200 el número de afectados. Seis años después, sólo dos comunidades autónomas han tratado de enmendar el problema con el establecimiento de registros que ayuden a certificar la condición de afectados por la talidomida a las víctimas.

Una de ellas es Andalucía, donde el pasado mes de noviembre se entregaron 51 reconocimientos oficiales. El consejero de Salud de Andalucía, Aquilino Alonso, y la consejera de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta, María José Sánchez Rubio, fueron los encargados de entregar los certificados de inscripción en el registro de talidomida de esta comunidad autónoma. 

El primero destacó que esta inscripción permitirá “garantizar un mejor seguimiento individual, según las necesidades y particularidades de cada una de las personas afectadas, a la vez que supone un reconocimiento oficial de cara a posibles acciones ante los tribunales". Por su parte, Sánchez Rubio recalcó la importancia del registro con el que “se hace justicia con un colectivo que ha recibido muchos reveses”.

Otra de las comunidades que ha hecho algo al respecto es Murcia. Desde la Consejería de Sanidad de esta región se diseñó un circuito sanitario asistencial para pacientes con sospecha de embriopatía por talidomida, con inicio en Atención Primaria hasta la sección de genética médica y disformología del Hospital Virgen de la Arrixaca

A nivel comunitario, las víctimas españolas han recibido el respaldo del Parlamento europeo. La Eurocámara aprobó en diciembre una resolución en la que se señala que el Gobierno español debe revisar el proceso iniciado en 2010 para facilitar la identificación y compensación de los afectados por la talidomida. Más de 50 años después de la tragedia, todavía hay víctimas que luchan por una compensación en varios países de la Unión Europea, entre ellos España.