Medio millón de personas en Francia abandonaron el Levothyrox, un popular medicamento contra los trastornos de tiroides, después de que miles de pacientes denunciaran los efectos secundarios de su nueva fórmula, dijo a la AFP el viernes el ministerio de Salud.
Medio millón de franceses abandonó nuevo medicamento para tiroides
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Los Antibioticos Carbapenemicos.
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Los carbapenémicos son los
antibióticos β-lactámicos dotados
de mayor espectro, actividad y
resistencia a las β-lactamasas.
Poseen un amplio espectro de
actividad y son altamente potentes
contra bacterias Gram negativas y
Gram positivas.
Estas cualidades hacen que los carbapenémicos sean imprescindibles en el tratamiento empírico donde se sospecha de un patógeno multirresistente, en la monoterapia de numerosas infecciones nosocomiales graves (incluso algunas de origen comunitario) y en la terapia dirigida contra las infecciones producidas por bacterias gram negativas multirresistentes o productoras de β-lactamasas de amplio espectro y espectro extendido.
Todos los carbapenémicos disponibles son similares en cuanto a espectro se refiere, aunque con diferencias significativas en su actividad antimicrobiana que en último término determinan las indicaciones clínicas de cada uno.
Estas cualidades hacen que los carbapenémicos sean imprescindibles en el tratamiento empírico donde se sospecha de un patógeno multirresistente, en la monoterapia de numerosas infecciones nosocomiales graves (incluso algunas de origen comunitario) y en la terapia dirigida contra las infecciones producidas por bacterias gram negativas multirresistentes o productoras de β-lactamasas de amplio espectro y espectro extendido.
Todos los carbapenémicos disponibles son similares en cuanto a espectro se refiere, aunque con diferencias significativas en su actividad antimicrobiana que en último término determinan las indicaciones clínicas de cada uno.
App Recomendable:UniversalPharmacist Speaker
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Las farmacias pueden aprovechar las nuevas tecnologías para ampliar las posibilidades de algunas herramientas que tenemos al alcance de la mano, nunca mejor dicho. Unámonos al boom tecnológico, y saquemos partido de las nuevas aplicaciones móviles diseñadas para nuestra oficina.
1. UniversalPharmacist Speaker: atención farmacéutica multilingüe
¿Alguna vez las barreras lingüísticas han limitado la atención de calidad que deseabas ofrecer a un paciente extranjero? Esta situación se da a menudo en zonas con gran afluencia de turistas. La solución: UniversalPharmacist Speaker, una app que permite atender a personas que hablan otros idiomas.
Así es: gracias a esta cómoda herramienta, podemos comunicarnos de forma dinámica mediante un sistema de preguntas y respuestas muy específicas. Contiene cientos de preguntas, frases y expresiones traducidas a 12 idiomas, con audios disponibles para facilitar la comunicación con el paciente.
En definitiva, esta app para farmacia es todo un avance a la hora de ofrecer el servicio individualizado de calidad que queremos en nuestra oficina. Se trata de una herramienta que facilita la conversación entre paciente y profesional tras el mostrador, en cualquier lugar y sin importar su procedencia o conocimiento del lenguaje. En conclusión, esta es una app de lo más útil para la farmacia.
Puedes descargarla para tus dispositivos móviles desde aquí:
ISP crea plataforma web para notificaciones sobre reacciones adversas a medicamentos
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El director del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP), Alex Figueroa, encabezó en el hotel Santiago Park Plaza, el lanzamiento de la plataforma para la notificación de reacciones adversas a medicamentos (RAM), “Nueva RED-RAM”.
Este sistema, tiene por objetivo facilitar el ingreso y acceso a los informes de las RAM en un formato más rápido y eficaz, permitiendo la obtención de una estadística en tiempo real de las más de 10.000 notificaciones que han sido reportadas anualmente el Sistema Nacional de Farmacovigilancia, cifra que ha hecho indispensable disponer de una nueva tecnología.
Las RAM son cualquier reacción nociva no intencionada que aparece en las personas con dosis normalmente usadas en el tratamiento, las cuales son notificadas al ISP por profesionales de la salud, luego de tener la sospecha de que dicha reacción podría haber sido ocasionada por algún medicamento.
Los datos estadísticos que se obtienen con esta información, sirven para adoptar medidas sanitarias a favor de la salud pública tales como: notas informativas al personal de la salud o a la población, resoluciones que modifiquen las indicaciones de uso, posología y rótulo. Además, permiten agregar información sobre reacciones adversas recientemente conocidas, advertencias, precauciones o contraindicaciones, e incluso el retiro del mercado del algún medicamento por problemas de seguridad.
El nuevo sistema RED-RAM, comenzará su marcha blanca con 10 instituciones de salud, entre centros asistenciales públicos y privados e industria farmacéutica, las cuales probarán el nuevo sistema mediante un formulario Web con acceso directo, donde el médico deberá completar los datos del paciente indicando la reacción adversa del medicamento.
Por otro lado, cinco hospitales pertenecientes al Servicio de Salud Metropolitano Sur, accederán al sistema a través de la ficha clínica electrónica, que cargará de manera automática los datos del paciente, facilitando y agilizando el ingreso de los antecedentes.
La Hospital Arrixaca detecta 4 casos de bebés afectados por el medicamento Depakine
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El hopital Virgen de la Arrrixaca ha detectado cuatro casos de bebés afectados por el consumo de Depakine por parte de las madres durante el embarazo, antes de la alerta sanitaria sobre este medicamento.
Los casos han sido derivados desde otras comunidades a la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del hospital murciano, única de estas características en España.
Los médicos del Servicio Murciano de Salud (SMS) revisarán la prescripción de Depakine, un antiepiléptico utilizado también como modulador del humor, a unas 400 mujeres, después de que la Agencia Española del Medicamento (AEMPS) haya emitido una alerta sobre el riesgo que puede acarrear el consumo de este fármaco, cuyo principio activo es el valproico, durante el embarazo. El Depakine se ha asociado a una mayor probabilidad de trastornos en el desarrollo congnitivo y físico del recién nacido.
La AEMPS ha aconsejado restringir el Depakine en aquellas mujeres en edad fértil que no utilicen métodos anticonceptivos para evitar la gestación. El consejero de Salud, Manuel Villegas, recordó ayer que el pasado 13 de febrero se trasladó la alerta de la Agencia del Medicamento a todas las áreas de salud de la Región. La información se ha enviado también a los médicos de familia a través del sistema informático OMI-AP. En total, 451 mujeres de entre 16 y 50 años consumen Depakine en la Región.
Medicamentos que podrian dejarte sin voz
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Todos los fármacos tienen el potencial de producir efectos adversos en distintas partes del cuerpo que, dependiendo de muchos factores, serán más o menos graves o frecuentes. Según estudios cinco grupos de medicamentos que pueden afectar a nuestras cuerdas vocales.
Las reacciones adversas de los medicamentos pueden afectar a cualquier parte del cuerpo: sistema gastrointestinal, sistema nervioso, sistema muscular, sistema sanguíneo, sistema urinario, sistema renal, la piel, sistema ocular, sistema auditivo, sistema cardiovascular… Y, por supuesto, también pueden afectar a nuestras cuerdas vocales. La gravedad o frecuencia depende de muchos factores, tales como tipo de medicamento, tiempo durante el cual lo hayamos usado, vía de administración, interacciones con otros medicamentos y alimentos.
Estas son algunas familias de medicamentos que pueden afectar a las cuerdas vocales:
Glucocorticoides inhalados
Se usan en el tratamiento del asma o de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Dentro de este grupo tenemos principios activos como la beclometasona, la budesonida o la fluticasona. Al ser medicamentos inhalados que entran en contacto directo con las cuerdas vocales son el grupo de medicamentos que producen mayor número de efectos adversos a nivel de las cuerdas vocales. Entre los efectos adversos frecuentes que pueden producir encontramos: candidiasis oral, irritación de la garganta, faringitis y ronquera. Afortunadamente estos efectos adversos son reversibles y suelen desaparecer con la interrupción del tratamiento.
Anticolinérgicos
Conocidos también como antimuscarínicos, dentro de este enorme grupo de medicamentos tenemos multitud de familias diferentes, todos ellas con el común denominador de tener un efecto anticolinérgico. El efecto anticolinérgico no es más que el resultado de bloquear la acción de la acetilcolina, que es un neurotransmisor muy importante ampliamente distribuido por todo el organismo, y que interviene en multitud de procesos, entre los cuales están la contracción del músculo liso como el de los bronquios y la secreción a nivel de las mucosas.
Los medicamentos anticolinérgicos se usan para muchas indicaciones, todas ellas buscando contrarrestar los efectos de la acetilcolina sobre el organismo. Y precisamente buscando ese efecto contrario a la acetilcolina tenemos algunos broncodilatadores inhalados como el bromuro de aclidinio, el bromuro de ipratropio, el bromuro de glicopirronio y el bromuro de tiotropio, los cuales como efecto adverso acompañante pueden producir sequedad de la mucosa de la laringe y causar disfonía (alteración del timbre normal de la voz, lo que vulgarmente se conoce como afonía) y tos.
Medicamentos y hormonas con efecto androgénico
Lógicamente todas las hormonas sexuales de carácter masculino producirán cambios en la voz del paciente. Por supuesto, este efecto no es deseable en medicamentos como el danazol, que se usa para el tratamiento de la endometriosis y que como efecto adverso presenta una ligera actividad androgénica con lo cual las mujeres que reciben este tratamiento pueden experimentar cambios en la voz.
Antitumorales antiangiogénicos
Este grupo de medicamentos, que se usan en el tratamiento del cáncer, inhiben el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, impidiendo de este modo el suministro de más oxígeno y nutrientes a los tumores. Pero este efecto antiangiogénico también afecta a la laringe y a las cuerdas vocales, por eso entre los efectos adversos muy frecuentes que producen estos medicamentos encontramos también la disfonía.
Neurolépticos
Este grupo de medicamentos se conoce también bajo el nombre de antipsicóticos y uno de los mayores problemas que tienen es la multitud de reacciones adversas que producen, entre las cuáles nos encontramos con los denominados “efectos extrapiramidales”, que hacen referencia a un conjunto de alteraciones neurológicas que se manifiestan en forma de movimientos involuntarios y anormales. Entre estos tenemos las distonías o, lo que es lo mismo, contracciones involuntarias de los músculos.
Se ha visto que las distonías pueden afectar a los músculos de la laringe y causar disfonía espasmódica: los músculos de la laringe se contraen de manera involuntaria y hacen que las cuerdas vocales se tensen y que la voz salga quebrada, temblorosa y se entrecorte. Todos aquellos otros medicamentos que produzcan también efectos extrapiramidales o que los acentúen tienen el potencial de desencadenar este mismo efecto adverso.
El Hospital Punta de Europa de Algeciras lanza campaña para mejorar la seguridad en la preparación de medicación
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El Hospital Punta de Europa de Algeciras (Cádiz) ha iniciado una experiencia piloto con la que busca mejorar la seguridad en la preparación y administración de la medicación. La iniciativa ha surgido en el seno de la Comisión de Seguridad del Paciente del Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar y pretende evitar que el personal de enfermería sufra interrupciones mientras realiza tareas relacionadas con fármacos.
Según informa la Junta en una nota, numerosos estudios científicos aseguran que la frecuencia de las interrupciones durante la administración de fármacos se asocia a una mayor incidencia de errores.
En la práctica diaria, algunos de esas interrupciones pueden ser la alarma de una bomba de nutrición, un familiar que pregunta por la salud de un paciente o las dudas un compañero; es decir, una serie de factores que cortan la labor enfermera de preparación y administración y provocan que al realizar dos tareas a la vez aumente el riesgo de cometer errores en esa intervención enfermera.
Por ese motivo, dentro del Plan de seguridad del paciente del Área de Gestión Sanitaria del Campo de Gibraltar y más en concreto en la línea de una administración segura de medicamentos, se va a poner una barrera física para mitigar las interrupciones en el proceso de administración y con ello disminuir los errores en la medicación.
Así, desde esta semana, las enfermeras de la cuarta planta de hospitalización de Medicina Interna y las de Traumatología portarán unos chalecos reflectantes mientras estén preparando medicación, con un logo en su espalda en el que se puede leer 'No me interrumpa. Estoy preparando medicación. #StopErroresMedicación'.
El objetivo es que cuando, bien el propio personal sanitario, bien pacientes y familiares, identifiquen a un profesional con dicho chaleco, no le interrumpan y, en el caso de no poder esperar a que finalice, se busque a otro profesional de la planta para que les atienda. Para ello, se van a poner carteles explicativos en la planta y se ofrecerá información sobre la iniciativa, solicitando la colaboración para que se lleve a cabo con éxito.
La práctica se pretende extender al resto del centro en los próximos meses, una vez valorado su impacto.
Aprovechan 'big data' y aplican inteligencia artificial para investigar cáncer
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El Instituto Catalán de Oncología (ICO) y la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) han firmado un convenio de colaboración para aprovechar los datos masivos y aplicar la inteligencia artificial en la investigación sobre el cáncer.
El trabajo entre ambas instituciones permitirá analizar y ampliar el detalle del estadio tumoral con las diferentes escalas específicas para cada tipo de tumor y desarrollar los modelos de clasificación automática para abordar tratamientos y políticas públicas.
La Unidad de Registro de Tumores Hospitalarios del ICO, liderada por la doctora Josepa Ribes, aportará la experiencia en la clasificación internacional de SNOMED-CT -un sistema estándar para codificar, recuperar, comunicar y analizar datos clínicos- y los diferentes diccionarios aplicables dentro de las herramientas informáticas desarrolladas en el marco de este convenio.
En este proyecto, la Cátedra UOC-BSA para la Investigación Aplicada y el Análisis de Datos en Salud analizará la metodología para extraer los datos a partir del lenguaje natural de los informes de anatomía patológica de la historia clínica compartida de Cataluña (HC3) y complementará el sistema de información de anatomía patológica (base de datos RAPA).
El HC3 es la historia electrónica que agrupa los documentos que contienen datos e información relevantes sobre la situación y la evolución de un paciente a lo largo de su proceso asistencial.
"Se trata de utilizar datos no estructurados y transformarlos en estructurados", han explicado los dos responsables del proyecto, Francisco Lupiáñez, director del grupo de investigación Open Evidence de la UOC, y la doctora Ribes.
"La HC3 tiene muchos informes patológicos que son texto libre, cada uno con su estilo y formato. Lo que haremos es transformar este texto libre en indicadores, lo que hará posible tener datos comparables que servirán para hacer estudios y poder diseñar, entre otras cosas, políticas públicas de salud", ha avanzado Lupiáñez.
"Este convenio -ha añadido- permitirá enriquecer, pues, el registro de cáncer de Cataluña".
En 2016, la UOC comenzó un proyecto similar con la Cátedra UOC-BSA, posible gracias al legado del vecino de Badalona (Barcelona) Romà Núñez Lloreda, que dejó una herencia en Badalona Servicios Asistenciales (BSA).
El VIH podria estár desarrollando una resistencia a fármacos que salvan vidas
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Un nuevo estudio advierte sobre un regreso a los "malos tiempos" cuando no había medicamentos efectivos para combatir al VIH, el virus que causa el SIDA.
El nuevo estudio se programó para publicarse el 1 de diciembre, el día mundial del SIDA, y observó datos de más de 56,000 adultos que vivían con el VIH en África subsahariana, Asia y Latinoamérica.
En total, se evaluó a los pacientes de 63 países de ingresos bajos y medianos, y todos comenzaron o reiniciaron el tratamiento con antirretrovirales entre 1996 y 2016.
El estudio encontró que el virus está desarrollando resistencia a esos medicamentos, que salvan vidas. La resistencia a los fármacos aumentó entre 2001 y 2016, y está alcanzando y superando a un 10 por ciento de las personas evaluadas.
La resistencia a los medicamentos aumentaba con mayor rapidez en países del este y el sur de África.
Si la tendencia continúa, advirtieron los investigadores, incluso una tasa de resistencia de un 10 por ciento o más podría implicar 890,000 muertes más por el SIDA en África subsahariana para 2030, junto con 450,000 infecciones nuevas.
Los pacientes con resistencia a los medicamentos eran más propensos a haber tomado antirretrovirales antes, con frecuencia durante el embarazo, apuntó el equipo liderado por Ravindra Gupta, profesor de infecciones e inmunidad en el Colegio Universitario de Londres, en Inglaterra.
"Los tratamientos para el VIH mejoraron inmensamente en los últimos años, y cerca de 21 millones de personas en todo el mundo están siendo tratados ahora con terapia antirretroviral", dijo Gupta en un comunicado de prensa de la universidad. "Pero para acabar con la epidemia del SIDA como amenaza de salud pública, la minimización de la resistencia a los medicamentos será una parte de la respuesta".
¿Cómo muta el VIH respecto a los potentes antirretrovirales? Las lagunas en el tratamiento lo facilitan, señaló Gupta.
"Muchas personas desarrollan resistencia a los medicamentos tras ser tratadas con antirretrovirales si dejan de tomar sus medicamentos, con frecuencia debido a motivos personales, a dificultades para acceder a los proveedores de tratamiento, o problemas con el suministro de medicamentos que son comunes en las regiones con unos ingresos bajos", explicó.
"Cuando esos individuos reinician el tratamiento en una fecha posterior, es menos probable que respondan a la terapia, y podrían transmitir las cepas resistentes a los fármacos a otras personas", dijo.
Gupta añadió que los nuevos hallazgos "muestran la importancia de mejorar la forma en que monitorizamos la resistencia a los medicamentos, y sugieren que debemos revisar qué medicamentos se incluyen en las terapias de primera línea".
El estudio no observó a los países ricos, pero investigaciones anteriores han mostrado que las tasas de resistencia a los medicamentos para el VIH son estables o se están reduciendo en esos países.
El estudio aparece en la edición en línea del 30 de noviembre de la revista The Lancet Infectious Diseases.
Fármacos antitérmicos y vacunas.
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La fiebre y el dolor son los efectos adversos más frecuentes de las vacunaciones.
El tratamiento sintomático de la fiebre cuando es elevada o se acompaña de malestar relevante es aceptado por la mayoría de los sanitarios y ha sido objeto de innumerables estudios. No obstante, persisten las dudas sobre el papel de la elevación de la temperatura corporal como mecanismo defensivo fisiológico ante la infección y de la necesidad de su reducción en todos los casos.
Las guías actuales proponen el uso restrictivo de fármacos antitérmicos, limitándolos a solo algunos casos, más para reducir el malestar que la propia fiebre. El paracetamol y el ibuprofeno son los fármacos habitualmente usados.
Se han publicado numerosas guías y recomendaciones de uso de los antitérmicos. Sin embargo, se ha constatado una amplia falta de seguimiento de las mismas, tanto entre profesionales y en las rutinas de los centros sanitarios como entre las familias1. El uso excesivo de antitérmicos en niños, bien por iniciativa de las familias2 o por recomendación profesional, es usual pese a la evidencia disponible en contra3.
El alivio del malestar que acompaña a la fiebre es un objetivo terapéutico razonable, a pesar de las dudas respecto a los riesgos y beneficios de la fiebre y de su tratamiento4, aunque es necesario que se haga conforme a las evidencias y de forma sensata.
El caso de la fiebre tras la vacunación añade matices particulares. Si el grado de tolerancia de las familias y profesionales ante la fiebre de cualquier causa es baja, cuando se trata de las vacunaciones –intervención hecha en niños sanos– es, en general, aún menor.
Algunas guías especifican que los fármacos antitérmicos no están indicados para la prevención de la fiebre de las reacciones vacunales1, incluso alguna mantiene que tampoco deben usarse en el manejo terapéutico de las mismas5, basándose en los hallazgos previos que advierten de que el uso de fármacos antitérmicos podría interferir con la respuesta inmunológica a las vacunas6.
Efectivamente, Prymula6 mostró en 2009 que el paracetamol administrado junto con la vacunación y en las siguientes horas reduce significativamente los episodios febriles de moderado grado y el dolor (66% tras las dosis de primovacunación, 58% las de refuerzo), aunque no los episodios febriles de alto grado, que fueron muy infrecuentes en todo caso; y, lo que es más importante, reduce la concentración de anticuerpos frente a distintos antígenos vacunales (todos los serotipos de neumococo, Haemophilus influenzae tipo b, tétanos, pertactina y difteria), reducción que se mantuvo tras la dosis de refuerzo. Aventura la hipótesis de que el paracetamol podría interferir en las fases precoces de la respuesta inflamatoria (por ello, cuando se administra horas después tras aparecer la fiebre, la interferencia es considerablemente menor). Y concluyen que no debe usarse paracetamol junto con las vacunas.
Una revisión sistemática7 publicada en 2014 confirma la eficacia del paracetamol en la reducción de la fiebre tras la vacunación, y también una significativa reducción de la respuesta de anticuerpos cuando se usa paracetamol profiláctico, aunque manteniendo niveles considerados protectores en todo caso. Concluye destacando la necesidad de investigar el impacto real de lo encontrado en la efectividad de los programas de vacunación a escala poblacional.
Ahora contamos con dos nuevos estudios sobre la cuestión. En el primero de ellos, Wysocki et al.8 estudian el uso de paracetamol e ibuprofeno con las vacunas neumocócica (VNC13) y hexavalente. Encuentran que los antitérmicos afectan a la respuesta inmune en grado variable según los antígenos vacunales implicados, el fármaco usado y la pauta temporal de uso de estos:
- El paracetamol fue claramente superior al ibuprofeno en la reducción de la fiebre tras la vacunación.
- El paracetamol interfiere con la respuesta a los antígenos contenidos en la vacuna neumocócica, y el ibuprofeno en la correspondiente a la vacuna antipertusis y antitetánica. El efecto es mayor cuando el paracetamol se da de forma simultánea a la vacuna que cuando se da 6-8 horas después, y está presente sobre todo tras la primovacunación.
- Pese a las diferencias halladas, todos los individuos presentaron respuestas globalmente adecuadas.
En este número de Evidencias en Pediatría, Juanes et al.9 hacen un análisis crítico del estudio citado antes8, encontrando que es un estudio correctamente planeado y llevado a cabo, al que únicamente puede ponerse el pero de estar realizado en una población étnicamente homogénea, lo cual puede limitar su validez externa, ya que es sabido que los condicionantes genéticos pudieran conferir diferencias en el metabolismo de ambos fármacos. Y, por otro lado, destacan los sólidos hallazgos de la capacidad del paracetamol para reducir la respuesta inmune a determinados antígenos vacunales en la primovacunación, aunque siempre hay que añadir el matiz de que su relevancia clínica está pendiente de aclarar.
El segundo estudio10 da cuenta de unos resultados opuestos a los anteriores. Muestra la respuesta a una vacuna pentavalente (DTPw-Hib-HB) en niños en los que se usó o no paracetamol profiláctico o con propósito terapéutico, encontrando que no hay diferencias en los distintos grupos. No obstante: 1) es un estudio post hoc, en el que no hubo aleatorización en cuanto al uso de paracetamol; 2) tampoco hacen distinciones entre la dosis y pauta de uso del paracetamol, y un número de individuos recibió también otros fármacos (ibuprofeno, ácido mefenámico), y, finalmente, 3) en todos los antígenos estudiados se halló algún tipo de reducción parcial de la respuesta, aunque sin significación en el análisis global (por encima del punto de corte de protección), y, por tanto, calificado como sin relevancia clínica.
Una valoración crítica de De Lucas et al.11 del anterior estudio10 destaca que sus limitaciones comprometen la aplicabilidad de sus hallazgos a la práctica vacunal. Entre las más relevantes, señalan, además de lo ya dicho, que los resultados no discriminan entre las distintas pautas de paracetamol usadas, ni si se usaron otros fármacos con el mismo fin de forma simultánea o sucesiva; y que la vacuna probada era de tosferina de célula completa, actualmente ya no usada en nuestro medio.
La nueva vacuna frente al meningococo del serogrupo B (4CMenB) ha complicado este panorama. En un estudio12 previo a su comercialización en Europa se informó de un incremento de la fiebre tras las vacunaciones rutinarias en los primeros meses de vida (4CMenB administrada sola: 26-41%; otras vacunas del primer año, administradas solas: 23-36%; 4CMenB junto con otras vacunas rutinarias: 51-61%).
La fiebre en lactantes de corta edad causa preocupación en las familias y en los pediatras y constituye un reto clínico complicado y un motivo frecuente para la realización de estudios y pruebas complementarias, así como de ingresos hospitalarios.
El impacto de la mayor reactogenicidad de la vacuna 4CMenB es, por tanto, relevante considerarlo. En el Reino Unido se incorporó esta vacuna en 2015 (8 y 16 semanas, y 12 meses de edad), y se ha notificado13un incremento de las visitas a los Servicios de Urgencias tras la introducción de la vacuna en el calendario vacunal (visitas por eventos tras la vacunación por cada 1000 vacunaciones de 1,03 a 3,4 [p < 0,001] a los 2 meses, y de 0,14 a 1,13 [p = 0,005] a los 4 meses). Y esto a pesar de que el Public Health England (PHE) (2015)14 recomienda la administración de paracetamol junto con la vacunación, basándose en estudios previos15 que muestran que la coadministración de paracetamol con la vacuna 4CMenB reduce la fiebre (51-65% globalmente) tras la vacunación, y sin reducir la inmunogenicidad de las vacunas implicadas (no obstante, sí se comprueban ciertas reducciones de la respuesta a algunos antígenos, aunque no por debajo de los umbrales de protección).
En otro estudio16 se evalúa la relación entre el paracetamol e ibuprofeno con la frecuencia de la fiebre posvacunal y la inmunogenicidad tras la vacunación con la vacuna VNC10, en coadministración con las vacunas penta- o hexavalentes en lactantes menores de 12 meses de edad, y encuentran que el paracetamol redujo la frecuencia de la fiebre tras la vacunación, no así el ibuprofeno (usados tanto de forma profiláctica como terapéutica), y que el paracetamol profiláctico se asoció a una menor respuesta de anticuerpos en las dosis de primovacunación, mientras que la respuesta a los antígenos de la hexavalente no se modificó.
Como conclusión, y resumiendo, los hechos y las incertidumbres son17:
- Los antitérmicos son ampliamente usados para aliviar la fiebre, el dolor y el malestar tras la vacunación. El paracetamol es eficaz en la reducción de la fiebre posvacunal.
- El paracetamol, dado con propósito profiláctico, reduce la respuesta a algunos antígenos vacunales, de forma distinta según los estudios y sin que se haya comprobado que ello condicione una reducción de la efectividad vacunal. A la vez, otros estudios –los menos– hallan resultados contrarios o contradictorios.
- Desde el estudio de Prymula de 20096, casi todas las guías y expertos han recomendado evitar el uso de antitérmicos para prevenir la fiebre posvacunal18,19.
- La pauta de uso del paracetamol (cuándo, qué dosis) parece una cuestión crítica, pues el efecto deletéreo sobre la inmunogenicidad parece limitarse al uso previo o simultáneo del paracetamol respecto a la vacunación, no cuando se usa unas horas después. Y también, solo con la primovacunación, no con las dosis de refuerzo.
La multiplicación de vacunas, las nuevas tecnologías de fabricación, las combinaciones de antígenos y vacunas, y el creciente uso de adyuvantes –que tienden a incrementar la reactogenicidad– complican la evaluación del balance beneficio/riesgo del antitérmico.
Dilucidar esta cuestión es de gran interés para la salud pública: ¿hasta dónde es necesario evitar o tratar una fiebre posvacunal que es, como sabemos, autolimitada y leve-moderada?; la tendencia encontrada en cuanto a la reducción de la respuesta de anticuerpos frente a algunos antígenos ¿puede reducir la efectividad de los programas de vacunación?, y ¿qué pasa en poblaciones especialmente vulnerables como los enfermos crónicos, inmunocomprometidos, mujeres gestantes, etc., que generalmente son excluidos de los estudios?; ¿sería distinto el impacto del uso de paracetamol en entornos con coberturas vacunales subóptimas?
¿Sabemos, pues, lo necesario para contestar a estas preguntas? No, son muchos los interrogantes abiertos. En tal caso, parece necesario mantener la prudente recomendación de no usar los fármacos antitérmicos para prevenir la fiebre posvacunal.
¿Cuál sera la zona de absorción más rápida de la inyección subcutánea de insulina?
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Por Resultados en salud
En base a la
información que aportan las guías de práctica clínica (GPC) consultadas y
un sumario de evidencia, la absorción de la insulina se produce de forma más
rápida cuando la inyección subcutánea se realiza en la zona abdominal (tanto en
adultos como en los niños). Además, en el abdomen es mayor el porcentaje de
absorción de la insulina.
La GPC sobre diabetes mellitus tipo 1 que publicó Guiasalud
en 2012(1), indica que:
La velocidad de absorción de la insulina varía en función de
la zona de inyección siendo más rápida en el abdomen, intermedia en el brazo y
más lenta en el muslo (Nivel de evidencia científica 2+: basada en estudios
observacionales)
El porcentaje de absorción de la insulina es mayor en el
abdomen que en otras zonas de inyección. (Nivel de evidencia científica 2+)
Y como recomendación establece que “En pacientes con
diabetes mellitus tipo 1 se recomienda la inyección de insulina rápida en el
abdomen con el fin de favorecer una rápida absorción, especialmente en casos de
descompensación hiperglucémica” (Grado de recomendación B)*.
Una GPC para el manejo de la insulina en niños con
diabetes(2) señala como sitios de inyección recomendados el abdomen, el muslo (frontal
o lateral), las nalgas o la parte lateral del brazo, precisando de cada una de
estas zonas:
Abdomen: Sitio
preferido cuando se requiere una absorción más rápida. Puede ser el área menos
afectada por la actividad muscular o el ejercicio.
Muslo ( frontal o lateral): Sitio preferido para una
absorción más lenta de los tipos de insulina de acción más prolongada.
Nalgas: Será considerado en niños pequeños y pacientes con
pérdida significativa de peso.
Región lateral del brazo: No debe utilizarse en niños
pequeños con poca grasa subcutánea, ya que es más probable la inyección
intramuscular y puede causar hematomas.
Por su parte, la Guía de Buenas Prácticas en Enfermería de
la “Registered Nurses Associacion of Ontario (RNAO)” revisada en 2009(3)
comenta que las inyecciones de insulina deben administrarse en las áreas del
cuerpo con más tejido subcutáneo como el abdomen (con la excepción de los cinco
centímetros de la zona alrededor del ombligo), la parte superior posterior del
brazo, la zona anterior y lateral del muslo, y los glúteos. También se advierte
que es importante evitar áreas con lipohipertrofia, cicatrices, estrías, edema
y otros cambios en la piel, debido al impacto que la inyección en estas zonas
puede tener sobre la absorción de insulina. La investigación ha demostrado que
la absorción de la insulina es más rápida en el abdomen; la absorción es más
lenta en la zona superior posterior del brazo, luego el muslo anterior y
lateral, y por último en la parte baja de las nalgas.
También en la GPC de 2004 de la "American Diabetes
Association"(4) sobre la administración de la insulina se establecía que
la inyección subcutánea en el abdomen tiene la tasa más rápida de absorción,
seguida por la inyección en los brazos, los muslos y las nalgas.
Y el sumario de evidencia de Uptodate sobre los principios
generales del tratamiento con insulina en la diabetes mellitus(5) apunta que:
Los sitios potenciales para la inyección de insulina son la
parte superior de los brazos, la pared abdominal, la parte superior de las
piernas y las nalgas.
La insulina es absorbida más rápidamente en la pared
abdominal, de forma más lenta en la pierna (muslo) y la nalga, y a una
velocidad intermedia en el brazo; en cualquiera de estos sitios, la rapidez de
la absorción de insulina varía inversamente con el grosor de la grasa
subcutánea. Se hace referencia a un estudio con insulina regular radiomarcada
en el cual el porcentaje de la dosis que desapareció a las dos horas fue de
aproximadamente el 49% en el abdomen, del 37% en el brazo y del 26% en la
pierna.
Estas diferencias en la velocidad de la absorción pueden ser
útiles clínicamente. Así la insulina regular o de acción rápida pre-prandial
debería ser absorbida rápidamente, por lo que la inyección en la pared
abdominal puede ser preferible. Por otro lado, puede ser deseable la absorción
más lenta del muslo o de la nalga para la dosis de la insulina de acción
intermedia de antes de la cena para asegurar la duración de la acción toda la
noche.





